envía tu poema, foto y breve bio a luxlua@hotmail.com y/o tu narrativa (hasta mil palabras) a este mail: reinalagarta@gmail.com FOTOS EN JPG Y ESCRITOS EN VERSIÓN WORD ¡BIENVENIDO! - Seguinos en Twitter: @blogdepoetas

POETAS INOLVIDABLES en GOOGLE

POETAS INOLVIDABLES en GOOGLE
Sumate a la comunidad haciendo click en la imagen

OBRAS DESTACADAS ¡FELICITACIONES!

OJOS DE FUEGO por FERNANDO TORRES VICO



Las ranas dejaron de croar,
enmudeció el cantar
de los pájaros.

Los tétricos sonidos
retumbaron en el fondo
del denso bosque,
lúgubres, aciagos, sombríos,
fue como si el tiempo feliz
de los hombres agonizara.

Por fin he comprendido
que a veces el terror
paraliza tu ser
que todo se vuelve horror,
escalofriante escena
del funesto día.

Que todos han de tener
ese día amargo
enfrente de sus aciagos ojos.

Ese día que ahora es el mío,
encuentro con la efigie del mal...

Y entiendo que es tiempo
de correr, sólo de correr,
Y corro.
...Y sigo corriendo
entre un hedor
de cuerpos calcinados,
cadáveres corruptos.

Y corro,
sin mirar atrás,
sintiendo su aliento
cada vez más cerca,
más próximo.

Y corro con un empuje
prodigioso, genésico.

Quebrándome.
¡Desmesurado dolor!
Y caigo rompiéndome la tez.
Y sangro, caudal rojo,
que se vierte en la tierra...

Entonces reúno todos
mis bellos recuerdos
como muda película en mi alma.
Abrazándome
a la atroz calavera
de mi destino.

Y Mientras tanto...


FERNANDO TOPRRES VICO
SENTENCIA por SUSANA FALCÓN


Hoy me levanté y las  palabras huían despavoridas de mí, se suicidaban a mis pies, cansadas de hablar, de repetir, de hacerse entender. Hoy elijo el silencio, un silencio enlutado de pensamientos secos, fríos, desabridos, infecundos, entierro solitario de palabras convertidas en monstruos dentro de mí, aprisionadas, enemigas, intentando romper las ligaduras de mi alma.
Elijo el silencio, algo se rompe dentro mío, soy arena que se desmorona, grietas tratando de  encontrar vida.
La vanidad se me escapa y en un intento de irresistible espanto, me miro en el espejo que me devuelve una imagen difusa, desaparezco en mi centro más profundo, ya no me reconozco.
Sólo quedan en el azogue las carencias de amor, de ternuras que nunca se quedaron, que se fueron robando mi historia, mi ser, mi esencia. El mundo sólo es un mundo triste…
Elijo el silencio, no me hablen; me desvanezco sola en el hastío y en esa soledad que agoniza en mi sexo esperando la embestida total del macho inexistente.
Va quedando en el espejo apenas un contorno, casi efímero;ya no soy, ya no estoy…Me voy desintegrando junto a los sueños llorados sobre mi almohada.
Elijo el silencio… No me hablen.


SUSANA FALCÓN

ALAS DEL VIENTO por STELLA MARIS TABORO

Silencio...en el jardín
sutil tocaba al sol


Clareaba el día y las flores se estremecían . Recorrí el jardín y observé a un abejorro se que se entrometía , violando una rosa . La flor lanzaba un grito y después calló.
Un colibrí casi rozó mi cabellos .
Pero la mariposa de mi alma me llevó hasta la casa de mi amiga .
Alisa vivía a diez cuadras de mi casa . La vereda que debía recorrer estaba arbolada y sus copas se unían arriba formando una hermosos túnel verde .
Desde su vereda la música clásica hacia silenciar a los pájaros reunidos en el alto olmo. Un anciano ayudada por su bastón se detuvo y me preguntó por la calle Ituzaingo.
Llamé , golpeé el picaporte de la ancha puerta colonial de mi amiga.
Me recibió con una sonrisa.
Ella era escritora y estaba terminando su novela " Alas del viento" .
Afuera al viento arreciaba como un tropel de potros desbocados y un redobles de campanas de la iglesia del barrio sonaba como una larga letanía.
Hablábamos y las palabras se balancean en este intercambio. Un delgado haz de luz se coló huérfana en la ventana cerca del techo donde la luna por las noches , jugaba con los gatos.
Sobre el escritorio de Alisa estaban los borradores de su novela .
Quise leer el primer párrafo cuando ella me sirvió un café .Después me explicó cual fue el origen de ese titulo
Entonces me contó:
Cuando las flores se marchitaban empecé a escribir y hasta esperé que el rocío cubriese el jardín y sin derrumbarme , mis letras caían al papel con llovizna sagrada .
Las madrugadas como un pueblo fértil me inspiraban Y en las palabras escritas estaba el alma del hijo que perdí , pero sus alas de viento revivía su existencia junto a mi .

STELLA MARIS TABORO

REBELDES MARIPOSAS por MARISA ARAGÓN WILLNER


En cada primavera
en tu hombro asierra el trajinar de una mariposa nueva
su viaje como el mío no comienza
en el canto de la noche y la cigarra ,
en el mecer de girasoles ni el moler de la cebada,
ni en la hora que descifras un teorema,
ni es un molino viejo de aspas moribundas
enharinando el cielo de colibríes.

Mi viaje es a tus brazos
y es a la pluma que señala su marca de inocencia
el promontorio festivo  de  llegada
un punto azul donde trasnochan el ayer y el futuro
en un beso del hoy  que entibia soledades

¡Qué locura estar provista para la rebeldía
de una seda frágil y alma de mariposa!

Atrápame en vuelo,  en tus perfumes,
en tus manos de cobre antiguo
en tus libros de vida y tus inmensos ojos
tú me haces cometer locuras
vistiendo mi cuerpo en papiros húmedos.

Mi viaje
es un sueño manantial de caricias, albor donde
me descalzo en el borde sediento de tus labios,
espera entre  pétalos dormidos de rosales
donde alguna vez mi infancia
fue la falda cubierta de ciruelos dulzones
que acunaba las mariposas rebeldes de tu mirada
y tú polinizaste mi piel ardiente
a escondidas del  viento. Adolescente
para desposarme en tus jazmines
risueños a la hora señalada.

¡Qué locura estar provista para la rebeldía
de una seda frágil y alma de mariposa!

MARISA ARAGÓN WILLNER


DESTACADOS DE ENERO/2013


UN GRITO AL OÍDO por ANDRÉS GRENOUILLE


¡Atención!

Idiotas, creyeron haberme tenido.
Pendejos, yo ni siquiera soy mío.
Miserables, yo no soy, yo existo.

Perros sumisos, almas indignas,
Si hacen falta bofetadas, las daré…
Préstenme su inútil atención:

No soy de vuestro dios un hijo fiel.
Ni de ustedes un hermano.
Existo grácil sobre el viento,
Entre la carne, desde la luz…
Y mi libre existencia los maldice

Impune, con el revés de mis manos,
Golpearé a vuestro mesías frente a ustedes,
Frente a sus estúpidas caras;
Y les castraré tanta imbécil carcajada.
Y no harán nada, no podrán.
Nunca pueden con nada…

De vuestra tonta paz seré el verdugo,
El voraz que inocuos todos anhelaban.
Quien dará fin a sus sonrientes agonías.

Traguen mi saliva y quizá sepan,
Quizá así adviertan,
Que los nombres no importan
Que lo que brilla es la existencia
Que estamos y ya
Y nada más… no importa más.

¡Atención, ineptos, atención!
Que un asesino está hablando de amor.

ANDRÉS GRENOUILLE

MI QUERIDA NIÑA por MANUEL PÉREZ FITO




Sueña dulce y querida niña
Nunca, nunca dejes de soñar
Piensa que estas en tu viña
Y tus sueños sabrás alcanzar

Desecha el antes y el después
Jamás bajes esa mirada
Y cuando despierta lo estés
Camina altiva y descarada

Si ya no te abriga Morfeo
No deberás ir de sobrada
Aparta tan solo lo feo

Muéstrale al mundo tus valores
Y seguro serás amada
Entre los pétalos de flores

MANUEL PÉREZ FITO


LA LUZ ENTRE LOS OJOS por MYRIAM JARA


Cinco años, cinco años y ocho horas para ser más preciso ¿Cuántos minutos? No. Eso sí que no podía recordar y no era posible porque no era el caso dadas las circunstancias de esa fresca y gris mañana otoñal, que mirara el reloj; una lástima no tener la exactitud de los minutos porque fue el día cuando la brújula vital enloqueció y lo mutó ciento ochenta grados pero la hora no, la hora no podía olvidarla. Él siempre se ajustaba a su rutina. Ocho de la mañana ¿Cuántos minutos? Debería haber mirado el reloj y sin embargo no lo hizo; él tan pendiente de los minutos, viejo seguidor de las tradiciones, entre ellas la puntualidad, no lo hizo, no tuvo tiempo; calculaba, ambiguamente, que serían cinco o siete minutos a lo sumo, pasadas las ocho.
    A las ocho de la mañana, como cada día, de lunes a viernes, con una disciplina exacerbante, salió de su casa para tomar el tren de las ocho y diez que lo llevaba a su trabajo. Ese día no pudo tomarlo, los sucesos se lo imposibilitaron.  Y sin embargo…desde ese día fatal no pudo apartar nunca más los ojos del reloj pulsera, era lo único que se permitía mirar cuando merodeaba por la ciudad. Solo, en su casa, sin más compañía que el mobiliario, podía sacudirse el miedo adherido al traje y apartar la vista del piso para relajarse y descontracturar los músculos cervicales.
    Stamatis extrañaba las caminatas largas aunque arduas pero que conformaban parte de sus ritos, vagabundeos que finalizaban en el banco de una plaza, observando a los párvulos que jugaban o rescatando horizontes y rostros que atraían su atención y él plasmaba para la eternidad con su vieja cámara fotográfica Leica, herencia de su padre.
    Del padre, del abuelo, de sus ancestros, había adquirido además y por sobre todas las cosas, el orgullo de la sangre griega que corría por sus venas y que se revelaba en su nariz aguileña, perfil distintivo de sus raíces. Presuntuoso, deambulaba con la frente en alto, haciendo ostentación de su tierra lejana en espacio pero intensamente enraizada en su esencia.
   Estaba por cruzar la calle angosta y empedrada para alcanzar el tren de las ocho y diez cuando vio a la niña de delantal blanco impecable que dejaba en claro que era lunes, lunes doce de junio. También la pequeña lo miró y ahí comenzó la desdicha. La muchachita, con su mochila atravesada a la espalda, cruzó la calle. Stamatis percibió la luz entre sus ojos e inmediatamente el automóvil que circulaba a gran velocidad, clavó los frenos. Stamatis ahogó el grito, la niña voló por el aire y cayó ensangrentada, su cuerpito cubierto por el delantal blanco salpicado de sangre. No se pudo hacer nada, la pequeña estaba muerta y él, fiel testigo, no pudo ayudarla.
   Llegó tarde al trabajo y si bien le provocó cierto malestar, más fuerte era el de la visión de la ambulancia transportando el cuerpo sin vida, un cuerpo menudo enfundado en una bolsa negra. Trató de concentrarse en su tarea pero no lograba anular de sus pensamientos el macabro cuadro. Por la noche no pudo dormir pero siempre puntualmente, a la mañana siguiente tomó el tren de las ocho y diez aunque cambió el recorrido. No quería recordar la escena que se presentaban en sus sueños como una pesadilla persistente noche tras noche desde hacía cinco años y ocho horas.
    Muchos días pensó en la luz entre los ojos. Era de día, no había nadie más que ellos dos ¿Quién pudo haberla encandilado con la luz para que la jovencita cruzara la calle sin percatarse del automóvil? Nadie. No había nadie en ese preciso instante.
    Esa fue la primera vez que vio la luz entre los ojos y luego, sin pausa, vino una seguidilla de luces que acababan con la vida de las personas que la portaban y entonces Stamatis comprendió el sentido de la luz entre los ojos; era el preanuncio de la muerte que actuaría en segundos, acaso en minutos. No pudo hablarlo con nadie, temía que lo creyeran un perturbado. Pero la luz se presentaba constantemente y de inmediato se producía el deceso. Lo concibió como un don, un don cruel, por supuesto. Él tenía el poder de percibirla pero no podía hacer otra cosa más que angustiarse y esperar que los hechos sucedieran tal como estaban predestinados.
    En los bares, en el cine, en la calle, en las plazas, por donde fuera Stamatis, cada día la luz se encendía en alguien y él ya sabía que era el fin de la existencia del portador. Fue a partir del discernimiento del don que decidió caminar sin ver. Salía de su casa para ir al trabajo y volvía directamente al hogar. No quería salir, no quería reparar en las personas que transitaban felices en la ignorancia de los últimos metros a recorrer. No podía auxiliarlos pero tampoco podía padecerlo. Marchaba con la cabeza gacha, miraba el reloj y el piso, indistinta y alternadamente. El regreso a casa era su paz, la luz, despótica, lo forzaba al aislamiento
porque allí no había nadie que pudiera acongojarlo con la luz.Lo despertó el timbre del reloj. La seis cuarenta y cinco. Se calzó las pantuflas, se puso el salto de cama y caminó dos metros hasta la cocina, enchufó la cafetera eléctrica, puso la dosis necesaria de café, dos rebanadas de pan lácteo en la tostadora; en el dormitorio, sacó el traje de la percha y los zapatos acordonados, eligió la camisa y la corbata, las medias y ropa interior, también la camiseta, hacía frío. Doce de junio, faltaban pocos días para el invierno pero el frío intenso ya se hacía sentir, tendrían un invierno duro. Fue hasta el baño, corrió la cortina, abrió la ducha, constató la temperatura del agua. Se quitó la bata y se introdujo en la bañadera. Se envolvió con la bata de toalla, abrió el armario, extrajo la espuma de afeitar, la brocha y la maquinita. Cerró la puerta espejada y se dispuso a afeitarse. Recubría con la brocha su rostro cuando vio la luz entre sus ojos. Las manos quedaron suspendidas con la maquinita en alto, el corazón se contrajo latiendo cada vez más fuerte en una danza arrítmica, frenética; apreció el sudor frío, sintió el dolor de estómago. Se arqueó, volvió a enderezarse para mirarse al espejo y comprobar que la luz seguía allí, entre sus ojos. Stamatis sonrió. La paz llegó antes del último estertor, la paz de saber que nunca más tendría que caminar con la cabeza gacha.

MYRIAM JARA

AMOR REVOLUCIONARIO por DANIEL ABELLA




"Pasémonos a la lucha armada
y combatamos este inmundo sistema
que oprime y tortura a nuestros camaradas
y finalicemos con este problema"

Me dijo mi camarada y compañera

cuando la besé y la tomé entre mis brazos
mientras el tiempo se paraba en su abrazo
clamando la llegada de la primavera

"Destruyamos estas cadenas que nos oprimen

y luchemos por el mundo que está en nuestros corazones
pues no soporto ver este cruel y bastardo régimen:
Entonemos nuevos cánticos de revoluciones"

Me dijo mi guerrillera y combatiente

mientras se fundían nuestros cuerpos y nuestras almas
convirtiendo nuestro amor en una potente arma
que sembraba esperanzas y utopías en las mentes

"Hagamos como no hemos hecho nunca el amor

y llevemos la revolución a todos los lugares
donde reinen la injusticia, la barbarie y el horror
traspasando las fronteras de la tierra y los mares"

Me recordó mi amor guerrillero

me recordó mi roja flor 
mientras soñábamos con un mañana mejor
para nuestros amigos y compañeros

DANIEL FERNÁNDEZ ABELLA

ENCONTRARTE por GRACIELA CASARTELLI


Entre el perfume de mis sábanas y 
en el café caliente, despuntando el día.



En el murmullo de las calles de mi pueblo;
en los rostros de la gente corriendo,

                                         de un lado a otro.


En esa pícara mirada de los jóvenes,

que aparenta maduros anhelos y
                                     no saben hacia dónde van…

En el sol del mediodía,
quemando hierbas delicadas.

En el plato caliente, después de un día de zozobras.

En las manos del errante, 
que ruega por una limosna para subsistir.

En los besos tiernos de mis pequeños niños…

En el recuerdo candente de amores perdidos.

En el día que se va…y la luna que aparece.
En tantas cosas te extraño,

                                    porque ya no te tengo.


En mi sonrisa distante, porque ya no la miras;

porque habiendo estado conmigo, tú la olvidate.

Te busqué intensamente, hombre amado
                                      y no pude encontrarte…


GRACIELA CASARTELLI


DESTACADOS DE DICIEMBRE




MUJER DE ARENA por ANY CARMONA


Copito, grano, terrón, brizna, punto.
Eso soy. Nadie.
Tal vez una pieza del engranaje.
Alguien parecida a una hormiga.
¿Una miga?
¿Un soplido?
¿Una gota que baila en la lluvia?

Quise amasar un castillo,
lo quise de piedra
pero lo esculpí en arena.
Arena que la brisa mece.
Fue como un espejismo,
una nada entre quimeras.

La arena besa rauda,
el tiempo de las cerezas.
Es el ave migratoria,
es la caricia de céfiro.
Y mi vida va tras ellos.

Mujer de arena
que se esfuma, pasa, vuela.
Pero mi alma no,
mi alma quedará,
a pesar de los relojes
y las olas,
grabada en piedra.


                                                    ANY CARMONA

POR LOS AMANTES por ANTONIO CAMPOS



 a los amantes
 hay que acomodarlos en cama de estrellas
 servir su mosto en copas blandas
 acompañar su media luz con obscuridad
 detener su reloj en el gemido exacto
 rasguñar la espalda en la tercera caricia
 decir la palabra incorrecta en el poro adecuado
 infectarse el alma con pocimas de erotismo
 hasta perder el habla
 cuando sudor y saliva son bendecidos por un orgasmo
 aniquilarse en los te quiero hasta escupir ceniza
 volverse invisibles a la moral
 y posibles a lo mundano
 siendo defensores de caricias prohibidas
 y desertores de la biblia social
 a los amantes hay que protegerlos
 hasta que perdonen al perdón
 hasta que la sotana deje de ser la falda
 de la santa erección
 hasta que la lujuria sea desacato permitido
 en los litigios de las tentaciones
 Y entendamos que el erotismo
 es la prueba mas animal de que somos humanos.


                                     ANTONIO CAMPOS VILLAGÓMEZ

MATILDE SUEÑA por CATALINA ZENTNER



Sueña con barriletes de colores sobre un campo de  anémonas que semejan  rubíes desplegados en edredón de encaje y terciopelo.
En su sueño,  asoman pájaros que beben el rocío hasta el hartazgo, para luego volar dibujando  figuras en el cielo, cual ráfagas de etérea geometría.
Palidecen jazmines, naranjales se doblan al peso de  frutos en sazón. Y en un rayo de luna, Matilde se estremece de azucenas, entona un canto dulce como un rezo y se tiende a la espera de amaneceres portadores de ventura, para enderezar el rumbo de aquellos que tejen el destino con alambres forjados en el odio.
Matilde sueña. Y en su sueño de espejos y glicinas, un ángel se desprende de sus alas y se aleja silbando hacia la noche.

CATALINA ZENTNER

RECUERDOS por TERESA DEL VALLE LAUMANN



                                                                   Un vaivén de esmeraldas
agita el viento,
asombrando a los chopos
que se estremecen  adoloridos.
Un camino amplio
tan amplio que parece perdido.

 Silencio, sólo silencio.

 Soledad bajo el sol que tiembla
tras las nubes, amarillo de frío.

 Silencio, sólo silencio.

 El Ángel de la Muerte
afilaba su lanza en tus ojos
y yo no supe verlo.

 Silencio, sólo silencio.

 Todos los sueños
se durmieron contigo.

 TERESA DEL VALLE LAUMANN 

NAVIDAD SIN TI por ANA LUISA ARELLANO

En ésta Navidad de hechizos  tristes 
y con el llanto inundándome 
el corazón y el alma...
Yo tan sólo pienso en ti 
y me lamento por tu ausencia…

¿Cómo voy a celebrarla 
si tú no estás más conmigo.
¿Como, si ya nunca más 
he de amanecer sonriendo
entre tus brazos.

Ni podré recibir tus besos y besarte 
con esa ingenua pasión y esa alegría.
Ni podré ya refugiarme 
en el capullo luminoso 
de tu amor tan tierno…

Que me hacia escalar en un instante
las cumbres más altas 
del mas tibio y hermoso sentimiento
en el latir sedoso de las alas del tiempo.

En ésta navidad tan fria ...
¿Que será de mi sin tu presencia
Sabiendo que nuestro amor 
se murió cual mariposa nueva
en pleno vuelo.

Y ya no hay más luz que alumbre
aquellos nuestros ocasos tan bellos
Ni ni existen aquellas 
brillantes guirnaldas 
que decoraban mi alma.

En ésta navidad  amarga... 
Ya nada será igual si tú me faltas.
Si el vuelo de la luna de cristal 
se detuvo en su eterea majestad 
cuando te fuiste.

El brillo de las dulces luces de colores 
se ha apagado para siempre.
Y las gingle bells ya no resuenan 
hermosas y alegres.
Su cristalino ding dong dang  de plata... 
Ahora enmudece

Y para mi ya no hay muñecos de nieve, 
ni traviesos duendes, ni juguetes
Ni hermosos adornos, ni postres, 
ni regalos, ni fuentes de chocolate
Si el verdadero tesoro que era tu amor… 
Ya no lo tengo.

En ésta navidad sin ti...
No me tienta el glugluglu 
del shampán dorado y espumeante .
¡¿Cómo he de brindar por el futuro y el éxito…
¡¿Cómo he de hacerme grandes ilusiones.
Si no tendré más para mi tu tibia magia…

Si en esta navidad la nieve 
ya no canta villancicos
Mientras resbala emocionada y presurosa
entre las risas de los chicos.
Ni sonrío al verla descender alegre
arrastrando gozosas chispitas de plata
como un precioso regalo del cielo.

Ni disfruto con lanzárla al viento
como lo hacíamos siempre tú y yo juntos.
En ésta navidad oscura…
No gozo más de los abrazos y los besos 
que me dan los amigos que van 
y que vienen de lejos a verme.

Si la sonrisa del placer se fue contigo
y la mágica y celestial 
estrella de los sueños
también se esfumó 
del azul  fantástico 
de nuestro firmamento.

En ésta navidad tan larga...
¡Qué poco me importa 
el lugar o el tiempo…
Si sólamente me es posible 
abrazar la nada de tus caricias 
y mis sueños rotos.

De los que cada recuerdo destila 
gotitas de amor 
y de inconclusos sueños. 

Esta blanca navidad... 
ya nada importa
me parece algo vacío y muy triste
y ya no significa para mi
algo lindo que me interese.

En ésta noche de páz …
Mi mundo se muere en silencio, 
sin tu sol, tu fuego, tus mimos 
y sin el paraíso de tus besos…

El concierto de la vida 
se ha callado para siempre 
y se borró del horizonte 
la brisa enamorada del aire,
y la brillante acuarela celeste.
Mi corazón perdió la calma, 
se siente solo y te extraña…
Ahora todo me es indiferente 
y ya no tengo nada 
con que comprar alguna esperanza…

Por que ésta navidad...
Será otra navidad que pasaré 
trite y solitaria sin saber nada de ti.

ANA LUISA ARELLANO



DESTACADOS DE NOVIEMBRE

VERSOS A UNA AMIGA por MARISA ARAGÓN WILLNER



POR NUESTRO CORDÓN DE PLATA

Amiga
Te escogí manzana
Media luna de bandera árabe
Sandalia mágica  para mi rastro de caminante

Te escogí primavera
Sirena blanca de pecas solares
pintora de ángeles del corazón con alas de diamante

Te escogí amiga
Para tomar tu mano cálida en los inviernos
Para aferrarme a ti cuando sintiera miedos

Te escogí pintura de Diego
Poblana de vestidos de colores
Sonrisas esculpidas de níveos alcatraces

Y mejor tú que me escogiste amiga
Cuando tenía todos los harapos de la noche
Arremolinados como volcanes viejos en el alma

Los altos soles de dos tierras distintas
Iluminaron de sueños nuestras almohadas perpendiculares
Para que la clara amistad lloviera sobre nuestras espaldas.

Aceituné  tu nombre colorido
Con pinceles entintados en paletas de Cézane
Para llamarte inequívocamente por tu gracia entre millones.

Para que la clara amistad entre nosotras
Lleve tu nombre y el mío  en cabalgata
A lomos de las espirales sedosas
Que forjan mujeres de alta montaña
Donde afloran cantos de aves resplandecientes
Que siembran en el corazón, auroras de estrellas y agua. 

Para nosotras la amistad
y los alfabetos eternos de las lenguas vivas,
las chispas de las pavesas iluminando el aire
las mariposas azules
y los ríos sensuales en los espacios de arte

Para nosotras las iniciales
Los pasos de los poetas
Y los mándalas planetarios que iluminan la buena estrella
del nacimiento y la amistad
el sabernos ángeles
ser una mano tendida siempre en caricia
sobre nuestros cabellos irisados.


MARISA ARAGÓN WILLNER

LA HISTORIA DEL TÍO DESIDERIO por MANUEL CUBERO



En el pueblo, todos comentaban que Enrique era el hombre más triste que se recordaba desde que el pueblo es pueblo. Dicen que ni cuando era pequeño y los Reyes Magos llegaban cargados de regalos y sueños, esbozó el más mínimo conato de sonrisa. No sabemos si era por esa costumbre inveterada de mantener su rostro en la más absoluta seriedad, o porque desde su nacimiento ya estaba predestinado a no sonreír nunca jamás, el caso es que sus labios eran la más pura expresión de la melancolía.
Antes de seguir adelante, hemos de advertir que si ustedes van por el pueblo de Villa Bermeja y preguntan por Enrique, nadie les dará noticias de él. Incluso alguien les podrá decir que esta historia que les cuento, es pura ficción. Otra cosa sería si preguntan por Desiderio. Entonces, todos le darán pelos y señales de su vida y milagros. Pero, todo hay que decirlo, su nombre auténtico, según consta en la Partida de Nacimiento expedida a petición del que suscribe, con el fin de aportarles el máximo número de datos fiables sobre la identidad de nuestro protagonista, es Enrique.
Como quiera que todo, en este mundo, tiene su explicación, ahí va la del cambio de nombre de nuestro protagonista: en el pueblo, toda la chavalería conoce una canción que ha pasado de padres a hijos como auténtico patrimonio cultural de la villa, y como el protagonista de la canción que a continuación les transcribo se llamaba Desiderio, pues fácil es de comprender el cambio de nombre de nuestro amigo.
Ahí va la dichosa canción:

Era un rayito de Luna
Que alumbraba el cementerio
Donde reposan los restos
De mi tío Desiderio.
Desiderio, Desiderio,
Siempre triste y siempre serio.
Si no fuera por el rayo
De Lunita que te alumbra,
Qué sería de tu fosa,
Qué sería de tu tumba.
Tumba, tumba, tumba, tumba.
Si no fuera por el rayo
De Lunita que te alumbra,
Qué sería de tu fosa
Qué sería de tu tumba...
O sea, que según se deduce de esta canción, nuestro vecino Desiderio era triste hasta para ser un muerto. De ahí podrán ustedes colegir, amigos lectores, que un encuentro con Enrique-Desiderio en noche de Luna Nueva podía ser poco menos que catastrófico para un corazón pusilánime.
Puestas así las cosas, no es difícil imaginar que antes o después el bueno de Enrique, o Desiderio, o como quieran ustedes llamarle –creo que lo vamos a dejar en Desiderio de aquí en adelante, y si a ustedes no les importa- llegaría a ser consciente de que su apariencia física no despertaba la admiración de sus convecinos.
Efectivamente, sucedió como ustedes se imaginan. Desiderio tomó plena conciencia de la entidad de su rostro el pasado año durante las fiestas de carnaval. Sucedió que como ni su espíritu ni su cara –espejo del alma, según dicen- se prestan a asuntos de carnestolendas, era de tal calibre el contraste que se establecía entre ésta –su cara- y la de sus paisanos, que el simple hecho de su observación en plena fiesta callejera, llamó la atención de los visitantes forasteros. Y la llamó tanto que su figura llegó a convertirse en la más admirada de las máscaras de Villa Bermeja: como tal fue considerada su faz por los visitantes...
La expectación llegó hasta el punto de obligarle a firmar cientos de cartelillos como si de una “prima donna” se tratase.
Pasadas las fiestas, todo volvió a su ser natural, los vecinos de Villa Bermeja a sus labores cotidianas, sus chanzas y bromas en las tertulias de las tabernas que, como si de claustros universitarios se tratase, pontificaban ex-cátedra sobre la seriedad de nuestro exitoso amigo Desiderio y sus posibilidades en orden al desarrollo turístico de la localidad en un próximo futuro. Hubo tertulia que llegó a la conclusión de que se hacía de todo punto necesaria la inclusión de la cara de Desiderio dentro del Catálogo de Bienes Culturales Bermejinos.
Sin embargo las cosas no siempre ruedan a gusto de todos, como bien saben los filósofos. Sucedió que el bueno de Desiderio no cesaba de evocar aquellas caras sonrientes y felices que, durante las carnestolendas, fueron su escolta continua y bullanguera. Algo, en su interior, le decía que aquellas caras eran, realmente, el espejo de unas almas felices y que, en consiguiente contrapartida, aquel rostro tan serio que Dios le había dado era el fiel reflejo de su alma triste y desvaída.
Llegado a esta conclusión, el bueno de Desiderio consideró que ni las cátedras tabernarias, ni aun las órdenes superiores de la Autoridad Municipal, ratificadas por el Pleno del Ayuntamiento, eran lo suficientemente fuertes como para impedir su decisión de cambiar su gloriosa y taciturna expresión. Decididamente, quería ser una persona prosaicamente sonriente y de expresión alegre, aunque ello le supusiese caer en el más vulgar de los anonimatos.
-Madre, voy a aprender a sonreír. Y para eso, he decidido comprar todas las revistas de humor que en este país se editen, pagar la mitad de mi parte de herencia para recibir las clases pertinentes de los más sabios doctores o hacerme la cirugía estética, si es necesario.
-¡Hijo! -Gritó su madre estupefacta y a punto de sufrir un infarto-. ¿Cómo se te ha ocurrido hacer tal disparate?
Tiempo le faltó a la pobre mujer para salir disparada camino de las casas consistoriales. Aún no se había puesto el pijama nuestro ya célebre vecino para echar su reparadoras siestecita de todas las tardes, cuando su atribulada mamá clamaba ya en el antedespacho del señor Alcalde en busca de una ayuda que, ante la dramática decisión de su hijo, se hacía más que necesaria.
Don Eustaquio, el Alcalde, alarmado ante tan grave decisión, dispuso reunir a las fuerzas vivas del pueblo. Se imponía una urgentísima toma de posiciones con el objeto de definir la estrategia a seguir para poner fin a la trágica decisión de nuestro amigo Desiderio.
-Eso ha sido cosa del Partido de Unificación Municipal (P.U.M.), el partido de la oposición –sentenció-, que no renuncia a cualquier tipo de acción con tal de romper nuestra hegemonía en el gobierno municipal.
El maestro, versado en temas de psicología conductista, sugirió la idea de pedir la colaboración del párroco, hombre de oratoria más que contrastada tanto en las homilías de los domingos en Villa Bermeja como en otras aldeas vecinas, a las que solía acudir a sustituir a los curas propios cuando por enfermedad o visita al señor obispo, éstas quedaban sin el sustento espiritual de la palabra sacerdotal.
El señor Alcalde, don Eustaquio, poco amigo de implicar a la Iglesia en asuntos puramente civiles, consideraba, sin embargo, que esto sería sólo un último recurso al que sólo se acudiría si fracasaban otras soluciones. 
-¿Y si declaramos el estado de sitio en su casa? –Sugirió el señor Cabo de la Guardia Civil- Dado que nos encontramos ante una situación de emergencia, creo que estaría más que justificado...
Tampoco esto le pareció adecuado al señor don Eustaquio: sería necesaria la aquiescencia del señor Gobernador que, por cierto, era del P.U.M. Y eso, en cierto modo, suponía una demostración pública de la debilidad del poder municipal. Y visto que la oposición estaba detrás de aquellas maniobras... no era lo más conveniente para el partido en el gobierno.
-Se nota que ustedes los militares están alejados de las tareas políticas, señor Cabo –afirmó tajante don Eustaquio-. ¿Qué pensarían mis superiores del Partido Independiente Democrático Estatal (PIDE)?.
En vista de que cada vez resultaba más complejo encontrar una solución adecuada en orden a conseguir que Desiderio-Enrique hiciese dejación de sus intenciones, el señor Boticario, persona diestra en el arte de las formulas magistrales, elevó al representante del saber judicial consulta sobre la posibilidad de que el pueblo se pronunciase en referéndum sobre tan funesta intención de Enrique-Desiderio.
-Hay que reconocer –indicó el señor Procurador- que la posibilidad técnica, existe. Ya que el pueblo podría pronunciarse entre un SÍ, a las intenciones de nuestro problemático conciudadano o un NO, rotundo y sin más.
-Y jurídicamente, ¿es posible? –Consultó el señor Alcalde, siempre presto a que la legalidad vigente de ninguna manera fuese rota.
Después de larga disquisición y tras debatir las dudas presentadas por el señor Cura-Párroco, el señor Maestro de Primera Enseñanza y otros próceres distinguidos de la villa, el señor Procurador de los tribunales de Justicia llegó a la conclusión de que sí era posible la celebración de un referéndum ya que si por un lado existía el derecho inalienable de Enrique-Desiderio a decidir sobre su futuro personal, por el otro, estaba el derecho de la ciudadanía al mantenimiento dentro del Catálogo de Bienes Culturales Bermejinos de un rostro único e irrepetible, según aserto del señor Veterinario de Villa Bermeja, ratificado por el señor Practicante en ausencia del Médico de Familia.
-Además, propuso don Dimas, el dueño de la pensión, podríamos conceder una ayuda económica compensatoria a don Enrique-Desiderio por tener el detalle hacia sus paisanos de hacer dejación de sus derechos constitucionales en beneficio comunitario...
-Hasta seis mil euros, podríamos llegar a reunir en una colecta a realizar entre los distintos locales dedicados al ramo de hostelería y comercio –afirmó don Dionisio, el dueño de la taberna “La Uva”.
-Y como de todos es sabido –ratificó el señor Juez de Paz- que hasta este momento, nuestro vecino, el señor Enrique-Desiderio, nunca ha tenido contratiempo alguno en su discurrir por la vida local, pensamos, por consiguiente, que no hay motivo alguno para que el pueblo se vea obligado a desistir de un bien propio de la comunidad por el simple egoísmo de un solo ciudadano...
Llegados a este punto, el señor Alcalde decidió interrumpir el debate y proceder a la puesta en marcha de lo que allí se había decidido.
Lo primero, sería, en atención a sus derechos ciudadanos, comunicar a Enrique-Desiderio la decisión tomada para, después, elevarla al Pleno Municipal y que éste procediese a fijar fecha de la consulta y pregunta a realizar...
Así pues, la comitiva de hombres insignes de Villa Bermeja, emprendió la expedición en dirección al domicilio del “Ilustre Ciudadano Enrique-Desiderio” –que así sería designado desde este momento.
Llegados hasta su domicilio, salió la madre de nuestro querido amigo a recibir a la comitiva que, encabezada por el señor Cura-Párroco, que esta vez había aceptado el noble cargo de portavoz de los hombres insignes de la villa, entró hasta el salón de la casa.
Fue allí donde lucieron como nunca las dotes oratorias de don Gerundio, el Párroco. Tras sus palabras, plenas de donaire y certeza jurídica y social, tomó la palabra el señor Alcalde para informar a nuestro querido amigo de la decisión de compensarle con una cantidad aproximada de seis mil euros si, una vez celebrado el referéndum y tras el previsible triunfo del NO a los deseos de Desiderio, este aceptaba el resultado renunciando a recurrir a instancias superiores...
Enrique-Desiderio permaneció mudo e impasible durante los discursos protocolarios del señor Cura-Párroco don Gerundio y del señor Alcalde. Sólo al llegar a la parte final del discurso de éste último, allí donde, curiosamente, hablaba de la cantidad de seis mil euros, empezó a reaccionar: en ese preciso instante, su rostro comenzó a experimentar una extraña mutación, sus músculos se contrajeron en una expresión horripilante que desembocó en...
UNA ESPLÉNDIDA SONRISA
...
  
 Manuel Cubero

LOS RELATOS DE GRISELDA (PRIMER RELATO) por VERÓNICA D. BOGADO





Hola, me llamo Griselda y vivo en Huelva, en un humilde hostal que se encuentra en la avenida de Andalucía. A diferencia de los demás, no pago un céntimo, y todo gracias a Pepe, el viejo y solterón dueño de hostal, con el que he hecho un pacto.
No, no malpenséis, que yo tengo que hacerle trabajitos, sí, pero consisten en limpiar el local de insectos voladores, en concreto mosquitos y moscas. Son mi debilidad.
He de reconocer que no vivo nada mal y, además, no existe semana alguna en la que no ocurra algo extraordinario. Sin ir más lejos, el fin de semana pasado, Pepe se enfureció muchísimo con dos chicas. Os cuento con detalle.
Estaba yo entretenida con una mosca, cuando sonó la campanita de la puerta, como siempre, y entraron estas chicas. Una tenía el pelo muy largo y armaba mucho jaleo al caminar, porque calzaba unos tacones tan altos, que no sé cómo no se hostió contra en suelo. Bueno,  qué voy a saber yo, que nunca me he puesto tacones. Pues eso, lo que iba diciendo, que tenía un melenón increíble, tacones y una camiseta muy colorida a rayas, y cada raya era de un color diferente. La chica que la acompañaba, sujeta de la mano, llevaba la cabeza rapada y una sudadera que le llegaba a las rodillas.
Hasta ahí todo estuvo tranquilito, pero luego se complicó cuando llegaron al mostrador de recepción.
- Hola, ¿queda alguna habitación libre?- preguntó la escandalosa.
- Sí, señoritas, la habitación siete -. Contestó Pepe.
- Ah, bien. ¿Podríamos verla antes de decidir algo?
- Por supuesto.- Cogió la llave correspondiente.- Síganme.
En ese momento la mosca se escapó, aunque no me importó, porque estaba intrigada. Y los seguí, sin que se percataran de mi presencia. Nunca me ven. Total, que cuando Pepe abrió la habitación, las chicas se disgustaron y la escandalosa exclamó:
- ¡Oh, vaya! ¿No queda ninguna habitación con cama de matrimonio?
Juro que jamás vi a Pepe comportarse de esa forma. Comenzó a gritar como un endemoniado, insultando a las pobres chicas: ¡Pervertidas! ¡Qué asco de tortilleras! ¡En mi local no acepto a gente de vuestra estirpe! ¡Fuera de aquí!
Las chicas se asustaron y quedaron petrificadas ante el asombro. La rapada, viendo a su compañera llorar, se envaró y llamó a Pepe humo... homo... ¿cómo era? Homofobio. No sé. Bueno, algo así. Nunca oí esa palabra.
Así que dieron media vuelta y se marcharon, mientras la chica escandalosa, con voz pesarosa, hablaba con la rapada:
- Lo siento, yo sólo quería ayudarte y lo he estropeado todo. Ahora no te podrás reconciliar con tu novio por mi culpa.
- Tranquila, no tienes la culpa. Aún queda tiempo para buscar otro hostal. Ese asqueroso ha herido tu dignidad. No sé cómo todavía existe gente así en pleno siglo XXI.
Tengo que confesar que todo fue muy raro. Hacer tortillas es un trabajo tan digno como otro cualquiera, o eso creo. Espero que Pepe no haga eso de nuevo, porque sino se quedará sin clientes. En fin, qué voy a saber yo, si soy una araña. Es normal que no termine de entender a los humanos. De todas formas, se que Pepe obró mal.
Bueno, pues os dejo, que me apetece jugar un poco y he visto un mosquito de largas patas. ¡Hasta pronto!





Verónica Domínguez Bogado
VISIÓN por DEB STOFEN





Ya sabés como es ésto de lidiar con el fantasma de tus manos
                                        arduo     
                               que me agota

        ya sabés como es ésto de pedir que te exilie
                                        fuego
                            que no admite agua

            ya sabés que aunque no vea el futuro
                            y el pasado se ensañe
                                miro el presente.

                                      Te miro .

                                 DEB STOFEN



TERAPIA por JORGE CONCHA LOZANO

Renuncio a mi civilidad.
A mi nombre.
Tendrán que llevarme de aquí,
u ocultarme bajo la cinta de la calle.

Disfrutaré de la alegría
de no llamarme
y de no ser llamado.

Arreciaré con mi respiro
la vida del que se acerque:
le impondré el fuego,
y no se apagará.

Seré feliz:
comeré la tristeza
o la carne de la alegría:

sabe bien el mundo
de la mandíbula enorme
de este corazón.

JORGE CONCHA LOZANO


DESTACADOS DE OCTUBRE:


ME LLAMAN FE por SUSANA FALCÓN
Se dice que la Fe mueve montañas, la Fe es ciega, la Fe lo puede todo.
La pregunta es: en todas las circunstancias de la vida?
Crecemos amparados por esa lógica de la Fe, que nos ayuda a transitar los momentos constantes del vivir. 
Mientras recorremos ese camino, vamos adquiriendo experiencia y abrumadores choques existenciales, cuando contabilizamos años, alegrías, sinsabores y dolores profundos, tu universo cambia, se transforma, y vos con él.
Y te das cuenta entonces que eso que llaman Fe…SOS VOS MISMO… solo vos.
Convertido en el artífice de mover montañas, de ser ciego ante cualquier elección personal, o creer que lo puedes todo… o no…
Cuando aparecen las preguntas sobre la muerte, descubrís que se nutre de tus pensamientos, trascender?, ir hacia otro plano?, el temor ante ese evento?, la negación a la ausencia definitiva tuya o de tus afectos?
Cuando sucede,desapareces, eso es todo,  ni el libro, ni la calle con tu nombre, ni la sangre generacional, simplemente desapareces.
 No generalizo, expongo hechos solamente. Es mi pensamiento.
Mi padre decía una frase que para mí lo resume todo, “Pobres lo que se van, porque los que quedan, entre lágrimas y sonrisas…”
Y es así, se sigue con la vida.
El recuerdo pasa a ser efímero en su accionar.
Cuando la muerte te arrebata un ser, es definida, cuando la vida te despoja de un amor que se va, es también una manera de muerte definitiva, cuando la muerte llega sesgando una joven vida, es más definitiva aún.
Es en esas circunstancias es donde para uno, o para mí, no existe la Fe, no existe Dios, no existe el consuelo,menos las palabras...necesitas solo el silencio.
Ese dolor negro que casi no te permite respirar, te sumerge en una gran nada ,cuando esa negrura se apiada de vos y te regala un resquicio de luz para ascender… o no…, entonces nuevamente al aferrarte a la existencia, sos nuevamente tu propia Fe, VOS. Y de nuevo el mundo gira.
Evolucionamos, y en el camino vamos desarmando el andamiaje que estructuró nuestra mente con diferentes esloganes que nos inculcaron desde nuestra niñez y adolescencia: BUENO-MALO, CIELO-INFIERNO, VIRTUD-PECADO, DESCREER-FE.
Comienzas a diferenciar y a sostener tus propias reglas y en lo cotidiano integras lo bueno y lo malo como un todo, modelàs tu propio cielo y lo adornas con lo que tienes ganas, con un Ser supremo, o lo dejas desierto y es simplemente tu cielo vasto.
Y parís tu propio infierno con esa fibra tortuosa que tenemos todos, pero es tu infierno sin fuego, no quema, te regenera en su caos, al pecado lo transformas de una palabra nefasta, en goce, sexo, felicidad, amor, sensualidad, sentimientos plenos. Ahí tenès tu virtud-pecado enaltecido por vos.
(Yo amo la palabra pecado, me hace sentir INTENSA…)
Regresamos al significado de la Fe, creo o no, la tengo o la repudio.
Al reflejarte en tu yo más profundo, al ser tu lucha constante con él porque eso es la vida, ahí habita la Fe, o como quieras llamarla, resurgiendo siempre...Vos le das existencia…

SUSANA FALCÓN


PALABRA por CATALINA ZENTNER


Versátil
descarnada
intemperante

tormentosa
rotunda
libertaria

evidente
cordial
irreflexiva

etérea
desconfiada
respetuosa

en ella
hay arcoíris
y palmeras

nieve azul
aleluyas
rebeldía

espejos
estiletes
y luciérnagas

cuando fluye
apacible
apasionada

o se oculta
en revelador silencio.

CATALINA ZENTNER


TARDES ABIERTAS por SEROMA



En las tardes abiertas por los cantos de rojas nubes,
la vereda del frente se puebla de pájaros del oeste.
Axiales motivadores de toda vuelta a la realidad,
llegan con sus fantasías musicales y su fiesta de mar,
se adueñan señoriales de las casas del barrio alto,
con su lírica promiscua de cuerpos ahora imperiosos.
Dulces enemigos de aquellos pasados presentes,
reconocen la negación de las palabras sin usar,
despiertan sensaciones con su presencia, descubierta
más allá de las dormitadas estrellas de cada mañana.
Estado primitivo animal que libera ángeles interiores,
como fragmentos del tiempo poblados de esperanza,
Son los volátiles optimistas en el valle de las nieblas.

SEROMA



TU AMOR por ANA LUISA ARELLANO













Tu Amor....
Es es el fulgor de los diamantes
El tesoro del fondo de los mares
El fuego de todas las hogueras
Y la paz de todas las terribles guerras.
Tu Amor....
Es la piedra filosofal de la Alquímia
La galaxia de la Astronomía
La montaña de la Geología
Y la paloma blanca de la Zoología
Tu Amor....
Es la llave de todas las prisiones
El consuelo de todas las las tristezas
El sanador de todas las heridas graves
Y el antídoto de todos los venenos.
Cuando en el cielo se apaguen
todas las estrellas...
Tu Amor...
Continuará brillando en mi cielo.

ANA LUISA ARELLANO

CONFESIONES por DANIEL ABELLA



Tantas cosas que quise decirte y me quedé callado
mientras las palabras se agolpaban torpemente en mi garganta
y mi corazón latía como un caballo sin freno y desbocado
que corre por las tierras yertas y el polvo del camino es lo único que levanta

Tantas cartas que quise escribirte y no tenía papel ni lápiz para contarte
que, sin ti, cada día me siento más muerto que vivo, que soy uno más entre difuntos
que sólo renazco contigo, que resucito de entre los muertos cuando estamos juntos
que la única savia de mis venas, que la única razón de mi vida es amarte

Tanto tiempo ha pasado ya desde la última vez que nos encontramos
cuando ya se tornan de amarillas las fotografías y las cartas de despedidas
que nos recuerdan aquellas experiencias de placer, de amor, de esperanza ya vividas
del primer beso que selló nuestro destino cuando nos enamoramos

Y ahora que siento a la muerte como una compañera que regresa
espero encontrarte en el paraíso o en el inframundo
donde nuestro amor pueda convertirse en algo más eterno que este mundo
donde ya sólo tendrá cabida la alegría y se mudará por siempre la tristeza

DANIEL FERNÁNDEZ ABELLA

ESTACADOS DE SEPTIEMBRE

CONFESIÓN por MANUEL PÉREZ FITO















Ave hermosa que mis secretos escuchas silenciosa

Vuela y pósate en el lecho de mi fiel amado
Y con tu armonioso trino cuéntale que su diosa
Le aguarda para amarle como nunca habrá soñado

Partió en la primavera y el otoño ha llegado
Cuéntale que su larga ausencia se me hace odiosa
Dile que este mi deseo se ha vuelto osado
Y que no sabiendo de él de celos muero celosa

Que mis sabanas amanecen revueltas y mojadas
Que me sumerjo en desveladas noches de lágrimas
Y que al despertar me veo las mejillas ajadas

Y dile que mi corazón late con tal intensidad
Que no puede soportar más las noches no deseadas
Y dile que con caricias calme mi triste soledad


 MANUEL PÉREZ FITO

ATRAMO XI por GRACIELA ALFONSO


Voy cruzando los abismos,
agazapada en penumbras
destrozo la crisálida dormida,
de mi muerte remota.

 Voy girando descalza,
en lentos abanicos de bruma,
pletórica y oculta,
llevo la niebla en el alma
y la luz en la mirada.

 Antorchas que enciendo en otoño,
cuando tu nombre se desvanece
en mi silencio ignoto,
cuando tu sombra se deshace
como bruma perdida,
en una estación azul de mi alma.

 Somos los desconocidos,
los enigmas del tiempo;
somos los locos oscuros,
desenterrando los árboles desnudos
y cubriéndonos el cuerpo,
con las últimas hojas enfermizas del otoño.

 Somos las efigies hechizadas
en una tormenta de miedos,
perdidos y desencontrados
en la llama ocre del otoño,
que vuelve a robarme el corazón
y a descubrir tu alma impenetrable.     

                                                      Graciela Marta Alfonso

AQUELLA MUCHACHA RUBIA QUE ENCONTRE EN ABRIL por ERNESTO DEL VALLE

























La noche de Abril esparció su luz en la blancura de tu cuerpo.
Estableciendo  sombras en el equinoccio de tus senos
hasta sentir celos del nacimiento orbital de tus caderas.
La noche es silencio ante la magnitud galáctica de tus muslos
y guarda sus estrellas calcinadas desde entonces.
La noche, nuestra y cómplice en aquella cita con los astros
Los dos conocemos la historia de cómo nos bebimos uno al otro,
de cómo, finalmente, hundimos nuestros fuegos bajo la piel.
Somos los culpables de las palabras nunca dichas.
Tú, mi costilla indómita ¿No eres acaso, ante mis ojos,
una imagen especial, inquisidora, irremediablemente total?
¿Qué fui sino el barro conque fuiste moldeando los secretos?
Me soñaste azul como aquel Príncipe alojado en las fronteras de tus sueños
y hasta el día de hoy susurran en tu cuerpo, aquellos astros
y aún la luna  duerme plácidamente  en la nobleza infantil de tus almohadas.
¡Fue hace tanto!
Y ya ves, no hemos podido excomulgar las mariposas
que levitan aún entre las palabras y  exaltan los deseos.

ERNESTO DEL VALLE

AMOR por ANTONIO CAMPOS VILLAGÓMEZ


amor, se que afuera esta la vida
y que la justa de la felicidad
se encuentra a solo unos suspiros
de tu alma
me has pedido tiempo para llorar
puerta grande para irte
empacar solo cosas utiles
y olvidar promesas que obvien
la libertad
pronto obscurecerá en el presente
y la linterna que llevas para el futuro
está enmohecida de dudas
no se si tendrás la fuerza para huir
a cambio tengo la debilidad para amarte
sé que el olvido es el lugar más seguro
para encontrate
pero con el cancer de la espera
doblegando mi corazón
ya no podré ir por ti.

ANTONIO CAMPOS VILLAGÓMEZ

DESTACADOS DE AGOSTO

ILUSIÓN por JORGE CONCHA LOZANO



Yo vivo todo el mundo.
Muere toda mi muerte.
Yo no muero: amo.
Todo el universo soy.
Pienso y un hombre nace.
Cierro mis ojos:
mueren las palomas.
Transcurro: engendro.
Me sereno: detengo el tiempo.
Me duelo: callan las risas.
En el amor
me devoro.
Una sola mano mía
aprieta toda la vida.

Y pese a todo.

                                            JORGE CONCHA LOZANO

HIBISCUS por ANY CARMONA



En la esquina izquierda del jardín,
siempre a la izquierda,
se encuentra la rosa china.
Desde allí sus trompetas suenan
de roja sangre sus penas.

Con cinco pétalos colorados,
conspicuas lenguas de fuego
cantan lamentos de angustia
con sus lágrimas de viento.

El viento las mece apenas,
el sol despierta su cuerpo
mientras su color recuerda
los gritos del pueblo muerto.

Flor de avispa o grosella,
sangre de Cristo y clavel,
mi rosa hibiscus espera,
la libertad del laurel.


                                                    ANY CARMONA

QUIERO SER ÉSE por ANDRÉS GRENOUILLE
















Quiero ser la tierra en la que mueras
La boca en la que te viertas
Los ojos que te reflejen
Los hombros que te sostengan
La pluma que te enamore
El cuerpo que te haga arder
La voz que te conmueva
Quien te diga qué esconden las nubes
Quien haga reír a tu hijo.
Quien enjugue tus lágrimas prohibidas,
La prueba de tu libertad,
El guardián de tu hogar…
Aquel hombre tuyo. Sin dios. Sin más.
Tan sólo pídeme, seré eco grácil y sostenido…
De vos yo soy deseo concebido.

ANDRÉS GRENOUILLE

EXHUMACIÓN por EMMANUELLE BRÍO



Son mías las venas exhumadas
que ardieron con el trote de otra sangre.

 Son mías las voces
que doran el amarillo de las dunas.

Míos los dedos rabiosos
y las vesánicas letras
que se erigen en la niebla.

Me hiere ver el intestino
secándose al sol entre las piedras.

Estoy triste del mundo,
de las preguntas que se ahogan con martillos,
de los parias que duermen en la hierba,
de las madres que lloran.

Me duele la sirena que se tragó el desierto,
el filamento del fósforo que incendió la selva.

Escucho el vuelo del Zenzontle.
Él también ha perdido la columna.

¿Qué golpe de tétricos dados me despierta
para quitarme la tumba del oído?

No soy ajeno a mí,
ni a los globos oculares que escuchan el silencio.
No soy ajeno al musgo que crece en mi memoria.

Quiero irrumpir en pleno duelo,
arrastrarme en los peñascos,
desollar al infame con mis labios,
engullir las espinas como nueces
y llevar el enjambre de mi boca
a los ojos altivos de otros hombres.

Habrá que zurcir el mundo desde sus rincones,
con hilo, con aguja, con más lágrimas.


EMMANUELLE BRÍO


DESTACADOS DE JULIO DE 2012



INSTANTE por ANY CARMONA


No se en qué momento tendiste un puente
entre mis piernas de mariposa
y tu cintura de peñasco.

Cuándo conquistaste palmo a palmo
el éxtasis de mis células agotadas,
trayendo el sabor del mar
a mi orilla yerma de caracoles.

En qué hora posaste tus dedos de mago
sobre mi piel desnuda,
entregándome despojos vibrantes
de tu anatomía.

En qué instante clavaste flores pétreas
en mi secreto de mujer
desesperada por tus brazos,
y supiste que mi vientre
crepitaba en brasas
por tenerte próximo a mi lecho.

No se, amor, cuándo adivinaste
que moría en vida
si no me poseías.

ANY CARMONA

LA COMUNICACIÓN INCOMUNICADA por SUSANA FALCÓN

  
 En algún lugar del mapa, casi invisible en su geografía, me encanta imaginar que hay un pueblo que se llama Esperanza, por ejemplo, donde sus calles y sus bares dormitan al sol, mientras el cartero en su calma de relojes sin cuerdas para no marcar el apuro, deposita las cartas en los buzones o en manos propias, llevando a su destinatario millones de palabras de amor, tristes despedidas o encuentros esperados junto a emociones encendidas.
Lo bueno de la imaginación es que nos emancipa a encontrar en los recuerdos, lugares olvidados que creíamos perdidos…o a creer que existe un pueblo en donde el embate de la vida moderna y su tecnología agresiva no lo alcanzó aun.
Esa tecnología que nos maravilla, también nos fue dejando un profundo abismo entre los humanos y una mudéz casi crónica, que casi nos hemos olvidado de lo lindo que era oír las cadencias de las palabras compartidas.
Volvería a mi niñez solo para contestar a las matronas curiosas que siempre querían saber que nos gustaría ser cuando fuéramos grandes… contestarles que no querría  una carrera  profesional de ningún tipo… mi sueño me llevaría a ser una computadora, como la  notebook, por ejemplo… Hoy es la única manera que el hombre te enchufe siempre, te toque, te acaricie, te escriba, te cuente sus secretos, juegue con vos y nunca,nunca, te abandone...
En este loco afán de ser mujeres sensuales y en esa búsqueda constante de romances, hacemos uso y abuso de tratamientos para el rostro, compramos cremas innombrables y carísimas, el cabello es todo un tema, ropa, zapatos, accesorios y mi memoria se agota ya de pensar en tanto más… Y para qué!!!!!!
Recuerdo de épocas lejanas eran aquellas en que el hombre te encaraba para conseguir una cita, hoy te hablan también cuando vas caminando con tu coquetería a cuestas… te hablan si, PERO NO A VOS, NI TE MIRAN, NI TE REGISTRAN, solo van obsesionados con un aparato metido en la oreja con el cual hablan con ese sistema de manos libres, en la otra oreja tienen otro con el cual escuchan 7.569 temas de música, y van felices usando sus deditos para enviar mensajitos por el celu, hablan del dólar, del euro y no sé cuantas transacciones en  Islas remotas… y nos quedamos como idiotas, paradas allí con sonrisas congeladas, porque ya nadie se percata que existimos… pero eso sí, vivís rodeada de propagandas sobre la comunicación y desde que salimos de nuestras casas no articulamos ni una palabra, ni siquiera el colectivero te contesta el saludo…
¿Y de las citas? ¿ Esa que de milagro conseguís?…  Te preguntan por tu vida, y cuando vas a contestar interrumpe el ring tone del celu… amoroso, pide disculpas, y vuelve a comenzar y vuelta a sonar… y así pasamos una hora o dos tartamudeando frases incomprensibles y cuando se va se despide diciendo:  “un gusto charlar con vos”, nos comunicamos, ¿ dale? ¡¡¡COMUNICAMOS!!!  Nos quedamos con un empacho de palabras que no se cura con una tirada de cuerito, nooooo… Si fuéramos a una imprenta seguro editaríamos un libro con todo lo que nos queda atragantado…
En los dormitorios se quedaron olvidados aquellos embates cuerpo a cuerpo, piel a piel, donde la lujuria era nuestro reino, ahora solo lo vivís si sos:  punto com, o algún asterisco doscientos y algo, si  estás en facebook, o tienes twitter, y no sé cuantos más que ni se escribir ni pronunciar, de solo pensarlo siento mareos y caigo en un abismo insondable, mientras miles de aparatitos  me gritan las millones de maneras que tengo de contarle al mundo, que estoy en el baño, de que tamaño la naturaleza me permitió hacerlo, o con que sonido de obertura al universo perfumé…
Los cuentos de nuestra niñez se fueron reciclando y la magia de aquel que decía:  ”espejito, espejito”, ¿ quien es la mujer más hermosa del mundo?  Ahora se convirtió en:”asterisco, asterisco”, ¿ en que cifra encuentro el mejor sexo del mundo, o el mejor hombre del mundo?
Así es como esta locura atrapa y nos hace ceder a la tentación, yo misma soy parte… y hasta me tatué un celular en mi pobre sexo abandonado… a lo mejor así puedo recuperar un poco de felicidad y pasarla súper bien con algún asterisco con números mágicos…

SUSANA FALCÓN 



ALBA por GRACIELA ALFONSO



Alba iba lentamente, por el camino de los espejos, su paso detenido frecuentaba la luz adormecida del marco polvoriento.

El mito de quebrar las horas con su mano angulosa y pálida, volvía a tomar sitio en su fobia espiritual de soñar con el terror anónimo que encierran las prisiones del misterio.
Otra vez formaba parte de las agujas implacables, que giraban frenéticas, con olvidos y sin recuerdos.
Le costaba comprender el lenguaje del tiempo, la parquedad de las horas, la exactitud desafiante de los números que avanzaban como soldados, agigantándose en perfecto circulo, hasta rodearla y lanzar irónicos su sabio confín descontrolado.
Le provocaba miedo y locura andar por los senderos de sus interrogantes, pero no podía escapar a esa sensación de desdoblarse al otro lado de los espejos, permitiéndole a la imagen salir unos instantes para ocupar su lugar y así ahondarse temerosa tras el cristal.
Era también, el suicidio descarnado de enfrentarse con su espíritu, el reflejo era un ente, antes pudo haber sido un fugaz simbolismo, pero la asociación de hechos se corporizaba, convirtiéndose en juez de su yo.
Qué terrible le resultaba observar esa imagen tan querida y conocida, serpenteando en el vacío, las manos agazapadas, dibujando una sonrisa con la misma facilidad que un gesto cruel, los labios moviéndose obtusos, gritando improperios o diciendo palabras de amor, y la mirada extraviada, oscura y luminosa como una dualidad tan antagónica y contradictoria, casi imposible de imaginar.
No soportó más esa película, representando el secreto de su espíritu, había aceptado el desdoblamiento, pero estaba ahora aterrorizada de si misma.
Tan angustiante le resultó verse, que encolerizada decidió poner fin a ese juego despiadado, comenzó a llamar a su irascible yo, pero no le respondía, era la primera vez que se negaba a regresar, desesperada golpeó el cristal y advirtió que su yo, por ser muy vulnerable terminó por quebrarse.
Fue demasiado tarde para volver, en su arrebato había roto el espejo y su espíritu atrapado, agonizaba entre los bordes fragmentados, ahora la imagen, casi destruida gemía ante su vida aniquilada, solo es que nunca podrá reflejarse y su destino será deambular auto destructivamente como un absoluto y simulado engaño.

Graciela Alfonso

LA BÚSQUEDA por MYRIAM JARA















Caminé selvas y montes,
Me arrojé desde el abismo
Buscando Ninfas y Hadas
Que me devuelvan las risas
Que mis días han perdido…
Busqué detrás de los árboles,
En sus copas y raíces, 
Por los ríos y vertientes,
Bajo la lluvia helada,
Incluso del sol ardiente…
Las busqué noches y días,
En la alborada y el ocaso,
Las busqué en las estrellas,
En mil lunas y mil cielos.
Recorrí todas las rutas,
Los caminos y senderos.
Las busqué en el afuera,
No miré en mi interior…
Cansada de tanto buscar
Me encerré en mi propio duelo…
Allí encontré a las Ninfas
Junto a las hadas y duendes,
Estaban en lo más profundo
De mí acongojado corazón
Lidiando contra el dolor.
Concibiendo suaves melodías
Para aliviar mi condena
Allí donde mora el alma
Allí encontré el consuelo…
Hoy rescaté la risa,
La alegría, la belleza
Que la vida me proporciona
Cuando el sol me alumbra,
Cuando la lluvia me moja…                  

MYRIAM JARA



MONOTONÍA AMADA por VERÓNICA BOGADO


Vacío latente con un remolino de nostalgias.
Estable e insostenible, que sujeta la esperanza y la pesadumbre.
Monotonía insoportable, pero amada...
Una luz recordada cada alba con menos rostro, deformable.
Un yo vulnerable, sin escudero ni armadura.
Solitaria luchadora, mis manos arden sin guantes protectores.
Un brillo en mis ojos evitan un apagón.
Retengo lo que en apariencia no se aleja. Exhausta.
Siempre me recuerdo que no será mi última bocanada de aire.
Trapecista profesional que niega la jubilación...
                       Yo elegí quedarme a desgarrar mi alma, y este es mi precio.

                                          VERÓNICA DOMÍNGUEZ BOGADO


DESTACADOS DEL MES DE JUNIO/2012

CARTA DE AMOR por ALBA PARRAS


Apareciste en mi vida como aparece el alba de la mañana tras una tormenta, una llegada esperada y ansiada. Trajiste luz y esperanza donde antes había oscuridad y lágrimas. Poco a poco fuiste entrando en lo más profundo de mi ser, hasta que un día lograste conquistar mi corazón con un beso de amor.
Esa piel tan tersa y aterciopelada es el fruto de mis más escandalosos delirios. Tus manos surcan cada esquina de mi desnudo cuerpo en las madrugadas, mientras mis labios no saben más que decir te quiero por cada beso que me robas bajo las sábanas.
Tu voz, tan delicada y armónica sabe como captar mi atención en cada instante, mientras que tus ojos expresivos me incitan a cometer el mayor de los pecados contigo.
Cada mañana al verte siento que algo en mí se mueve, cada vez que pasas a mi vera, con esa dulzura en la cara y esa mueca de placer haces que caiga como un perro faldero a tus pies. No sé si es amor, o simplemente pasión, pero realmente tengo que decirte que eres el culmen de la perfección, la musa que cualquier artista quisiera tener en su diván tumbada desnuda, dejando entrever sus más oscuras pasiones.
Por más que te sigo, no logró tenerte, por muchas noches que te tenga entre mis piernas no consigo retenerte, te me escapas como agua de mayo, como un rayo de sol que se cuela por la ventana, así eres tú , vienes a destiempo, lo embriagas todo de tu perfume y te vas justo cuando estaba empezando a enamorarme.
Aún así no has podido evitar tentar al diablo, aunque tus años se noten en esa mirada cansada, no puedes evadir mi piel  joven e inexperta de la juventud. Mis sonrisas de la mañana con el desayuno en la cama, mis locuras desenfrenadas en cualquier rincón de la gran ciudad, mi dorado cabello que acompaña a tus manos cuando te decides a sentirme tuya, no puedes evitar tenerme entre tus brazos cada noche.
Por eso desde que ya no te tengo, solo me queda el recuerdo esbozado en un papel de aquellas grandes fiestas a las que me solías tener acostumbrada, aquellas noches sin día donde lo único que conocía era tu cuerpo, aquel último beso que me diste en el umbral de mi casa, pintándome tus preciosos labios rojos en mi mejilla a la vez que  me susurrabas al oído que te estabas enamorando de mí.
Fue así como recuerdo tu despida, tan extraña e intensa como tu paso por mi vida.
Siempre tuya.

                                                                                             ALBA PARRAS

HOMBRES QUE ESTÁN HUECOS por AZPEITIA



El sueño me empuja a un lugar extraño
las luces son negras con ribetes blancos,
casas sin ventanas, ciegas de no ver,
las calles vacías, el silencio muerde,
las paredes hablan un extraño idioma,
se ríen se mueven, parece que bailan
a la tierra atadas, sujetos los pies.

De hierro y cemento una torre enorme
Un cartel muy grande… “Banco del Poder”
Hombres que están huecos reciben limosnas
de un tremendo Ujier con botones de oro.
No sirve el dinero pues no hay de comer.

Coches como tanques, llevan en su piel
escritos los signos de un secta extraña,
quizás religiosa, política acaso
no es la cruz gamada, ni la cruz cristiana.
Tres hombres muy gordos bajan de sus coches,
 ríen a destajo, tiran cacahuetes
y también pistachos y olivas de hueso.

Orondos de gozo, no miran a nadie,
la gente no existe, parecen esclavos…
Son todos iguales…hechos a una tinta
de un gris sin matices, tristes, apagados…
El viento que arrecia, se lleva a los hombres,
su cuerpo está hueco, vacío sin carne,
hojas de un castaño que el viento se lleva,
sin remedio, lejos…esos ya no vuelven.

Mientras, de lo alto… no puedo entenderlo
llueven los billetes, monedas de cambio,
Acciones y cheques, también talonarios…
Corren como locos…se agreden, se pisan,
hasta se apuñalan como mercenarios.

Hombres que están huecos, me miran con odio…
Tienen los bolsillos llenos de dinero.
Les pregunto a todos, nadie me responde
no tienen la lengua, los ojos son cuevas
el gesto de miedo…¡Pobres millonarios!…

Dos hombres de rojo me cogen los brazos,
me aprietan muy fuerte hasta hacerme daño…
¿Eres tú el que quieres cambiar nuestro mundo?
Siento que me clavan un puñal muy grande…
Un angor de muerte mueve mis entrañas…

…De pronto despierto… me froto los ojos…
Todo ha sido un sueño…¿Sera una advertencia?
Me quedo pensando….¡Una pesadilla…!
los sueños avisan, ¡Son premoniciones…!
¿Ese es el futuro?....que extraño…que extraño…

" El hombre, que difícilmente gobierna a otros hombres...
no quiere ni querrá nunca dejarse gobernar por esos locos  
incapaces que se aferran al poder por su propia ambición…”

                                                      AZPEITIA        

TU VOZ por ANDRÉS GRENOUILLE


No quiero cambiar las plumas te tus alas,
Quiero señalarte dónde está el hollín que dejaron en ellas las paredes de tu infierno,
Quizá así tu vuelo sea más propio.
Y es que soy diablo viejo y mis alas ya no tienen plumas.
Son de cuero ardiente, sanado en cicatrices…
Y el vértigo es ya sólo un mal recuerdo,
Falta no más una maniobra de tus labios para corregir el viraje de mis caídas falsas…
Te lo pido, déjame cantar fuerte, muy fuerte, déjame alabar tu vuelo hermoso,
Déjame halagar la soltura de tus juegos aéreos,
Déjame sufrirte, no estoy incómodo con ello…
Pues la vida es el sufrir de cada sacro orgasmo.
Soltemos las carcajadas, que el cielo es eterno y no hay final cierto.
Sí, soy demonio obstinado, pero soy tu demonio, tu mancebo.

ANDRÉS GRENOUILLE

PARTIR por CATALINA ZENTNER


Partir cuando es de noche en el silencio
colgado de la enagua de la luna
despojado
febril
irreverente
como suele ocurrir en los destierros
voluntarios o acaso inapelables.

Partir diciendo adiós frente al espejo
revelador de palmas e infortunios
como quien se despoja de cordura
para afrontar oráculos vencidos.

Partir es naufragar en el enclave
de  litoral barrido por el viento
rémora  que anticipa vuelo ignoto
quebradura de ayer inconsistente.

Partir y retornar
esa es la historia
cautiva de la mente si soñamos
que es posible encender luz en la niebla
en vuelo hacia el ocaso que nos llama.


CATALINA ZENTNER

ÑAÑA Y SU TELARAÑA MÁGICA por EDGARDO BOITEUX


Ñaña era una araña chiquita, con una cola redondita, carita simpática, pelirroja y era muy inquieta. Ñaña tenía la maña de subirse a una caña para ver las peñas de Cosquín donde cantaban folclore. Decía que le gustaba mucho como cantaba el Chaqueño Palavecino, que no es del Chaco, es del chaco salteño. 
Sus amigos le decían que una buena araña no precisaba subirse a una caña para estar bien alto. Toda araña, se sabe, teje telarañas y no se baña. 
Ñaña no quería tejer para que todos vieran sus obras, porque era muy tímida. A ella le gustaba inventar sus telarañas con la imaginación. Todos le reclamaban por telarañas reales y con duras palabras le decían que ella era mosquito, abeja, gusano, todo, menos una araña, sólo por no tejer. Pobre Ñaña, lloraba mucho cuando quedaba solita. 
Un día dijo que había hecho una telaraña tan bonita que nadie iba a creer, pero que la iba a mostrar por la noche, cuando estuviera terminada. Como era una telaraña tan especial y estaba hecha con hilos mágicos, Ñaña la llamó la telaraña mágica. El problema fue que nadie le creyó. Y por más que jurara por su madre, la araña peluda y por su abuela, la araña pollito, todos decían que era mentira. Para probarla le pidieron una demostración, que tejiera ante toda la población de arañas y de araños, por lo menos un hilo desde lo alto de su caña. Ella se disculpó diciendo que le dolía una uña. Entonces la amenazaron mostrando sus puños y ella para terminar tanta saña, comenzó despacito a tejer un hilito. Mientras tejía aquel hilo, Ñaña temblaba y temblaba. Soltaba un poquito de hilo y paraba, soltaba otro poquito y paraba. 
La mamá, que también estaba allí, se preocupó mucho y les pidió a todos que la dejaran tranquila. “Ñaña está muy presionada”, gritó. “¡Que teja, que teja, que teja!” los demás gritaban. Una lagrimita se deslizó hacia el suelo. Ñaña, la araña, tenía miedo de bajar por su propia telaraña. Ella sólo confiaba en la telaraña de sus fantasías. Eso lo sabía su mamá y nadie más. Era la vergüenza más vergonzosa de todas las vergüenzas, que una araña tuviera miedo a las alturas por no confiar en su propia telaraña. 
En eso estaban cuando un araño huraño, que tejía con matemática precisión y muy conocido por su mal humor, pidió con mucha autoridad que terminaran con la ejecución y dijo que si querían ver telarañas mágicas, las vieran con la imaginación. El araño se acercó, trepó velozmente por la caña y llegó hasta Ñaña. Todos tenían miedo de ese araño extraño y no confiaban en él. Para sorpresa del público y de la misma Ñaña, el araño tejió un hilito finito, que ató al hilito de la pequeña araña. Tejió un hilo tan largo que llegó hasta el suelo y por él bajaron los dos, Ñaña con su araño. Nadie dijo nada y se fueron a sus telarañas que tenían en las cabañas cerca del río Cosquín. 
Ñaña fue a recorrer el mundo con su araño. Soñaron que fueron, o fueron realmente, no se sabe, porque a los dos les gustaba inventar telarañas que tejían en un rincón. Al final, a nadie se daña con soñar que se teje una telaraña que une la tierra, el mar, el cielo, el sol. Muchos creen que no se ve, pero Ñaña sabe que de noche brilla, en el cielo oscuro, la gran telaraña con millones de luces pequeñitas. Las demás arañas aceptaron que Ñaña no tejiera reales telarañas, bastaba con que tejiera al menos con la imaginación. 


EDGARDO BOITEUX

DESTACADOS DE MAYO

MIEDOS por ANTONIO CAMPOS VILLAGÓMEZ




temo respirar cada vez que te tengo cerca
incrustarme en tus poros sin la esperanza
de sobrevivir al impacto

temo avanzar en tu vida
sin tener la memoria intacta
para saber cuantas estaciones
se necesitan para ser un verano eterno

temo a tus alas de halcón
a tu vuelo en espiral, que me lleve
al laberinto de las retiradas
de las mariposas sin ilusión

temo al jamás de siempre
temo a la costumbre del nunca.

ANTONIO CAMPOS VILLAGOMEZ


LA ROSA Y EL ESPEJO por GRACIELA MARTA ALFONSO


Buscaba la rosa y el beso en el espejo, solo su imagen blanca reflejada insomne reconocía los giros intrigantes del cristal.
Cada mañana despertaba llamando a la rosa y el beso, pero el espejo apuntalaba a su agobiado espíritu, esperando un claro milagro. Ya no se reconocía en las paredes de su cuarto, su andar trémulo hacia vibrar la delgada palidez del cristal, esperando, siempre esperando la rosa y el beso.
Las noches desdoblaban las estrellas en guirnaldas alucinadas, y las nubes, bebían la luna peregrina; solo el cristal desmoronado de poesía, rasgaba el viejo laúd de su voz muda y cerrada, queriendo dar forma a un milagro.
Una mañana de invierno, ella creyó morir, llevaba todo el frío exiliado por sus manos adormecidas, abrió la ventana de su vida y el viento arrastró el último pájaro azul que podía volar aún temeroso, entró ciego por la ventana y pensó que el espejo era un bello e infinito horizonte, besó impetuoso el espejo, sin darse cuenta que su cuerpo cubierto en sangre, nacía como la rosa ayer muerta y hoy viva para su eterno amor.


                                                       Graciela Marta Alfonso

ALEGORÍA DE FEBRERO por JULIA DEL PRADO


                                                                                                                Unos toman éter, otros cocaína.
                                                                                                                Yo me emborraché con tristeza.
                                                                                                                Hoy bebo alegría.
                                                                                                                Manuel Bandeira


Yo  bebo alegría, de tu esencia frutal
y con esa boca exquisita, la mañana se torna afable
bolero de antaño como fiestero ritmo;
de febrero en carnaval.

Yo vuelvo a la alegría, cuando atrapo esas figuras
del rock de Elvis, del twist de Chubby
más la lambada de tono amarillo; mieles y fulguras
de naturaleza fractual, algarrobina y piscosour.

-No fue aquel día, sino el calendario
  de mis muñecos de cuerda, o nosotros en ese salón;
 donde se lucía simple coquetería, en martes de carnaval.
Atrapo esa ola, la sonrisa acude a mi rostro
brillo en nuestros ojos, en esa  canción que trae la piedra;
círculos de música como reflujo de mar
rasgos fónicos de verano de carnaval.

Julia del Prado (Perú)


DESTACADOS DE ABRIL


EPIFANÍA DE ALAS por BEATRIZ ALLOCATI


Quiere tener alas
rescindir las ataduras
dispersar su enclavadura de raíces
crecer parajes forasteros
para la mudanza de latitudes.
Y es una gaviota.
Quiere habitar miradores de cresta rubia
recorrer andaduras de vía láctea
de cenits errabundos en las antípodas del suelo.
Y se transforma en águila.
Quiere manifestar el cielo con las alas.
Y se convierte en ángel.
       (del libro "Honrar al Hermano")
 Beatriz Olga Allocati





SED por ANY CARMONA



Como una enredadera silvestre,
desde tus pies de océano
hasta tu pecho continente,
voy dejando con mis labios,
sellos de violetas sobre ti.

Sedienta de tu savia turgente,
del néctar de tus frutos maduros,
como una fiera embravecida,
te someto.

Esparzo caricias,
cual banderas de triunfo,
sobre los campos deshabitados de tu cuerpo
y cada centímetro es mi bastión anhelado,
en esta contienda sobre las sábanas.

Y me dejas que gane la batalla,
que construya para nosotros,
un fuerte de besos  azucarados,
que queme con mi saliva tus naves
y no te deje partir.

Perdida de amor,
saciada de tu entrega.
¡Cómo no morir después,
de haber triunfado!

ANY CARMONA


* Del libro Treinta poemas de amor y desamor
y un autorretrato




LA CRÍA por MANUEL CUBERO


Su madre le dijo que ellos eran una familia de valientes. Fue la última vez que se agarró a sus tetas para sacarle unas gotas de leche que aún quedaban en ellas. El día siguiente despertó solo en su jaula. "A tu madre se la han llevado a otro lugar", le dijo un vecino.
Ya no la necesitaba para alimentarse, eso era cierto, pero esa manera de hacer las cosas, no estaba nada bien. Con un agresivo gruñido se lo dio a entender al cuidador la mañana siguiente cuando lo despertó barriéndole el lomo con un escobazo antes de mandarlo a un rincón.
La semana transcurrió con la rítmica monotonía del jardín zoológico hasta que, llegado el sábado, el cachorro del cuidador se coló en la jaula junto a su padre. Enseguida se fue por él. Primero fue un lametón en la cara del cachorro, había que saber de sus olores. La respuesta fue un abrazo del visitante. Éste también quiere saber a qué huelo, se dijo el animal. El miedo a hacer daño al chiquillo hizo que el cuidador desistiese de hacer uso de la escoba. Ambos cachorrillos, el humano y el cánido, entre aullidos y charloteos, se revolcaron jugando por toda la jaula mientras que el hombre aprovechaba para terminar su tarea.
Cuando salió de la jaula, el niño apretó muy fuerte la mano de su padre. Levantó la mirada y, en un susurro, preguntó: 
-Papá, es un lobezno, ¿verdad?
-Sí, hijo, una cría de lobo. Menudo charloteo os traíais. Ni que os entendierais hablando.
-Pues claro que nos entendemos, papá.
-No me digas -bromeó el cuidador-. ¿Y qué te ha dicho?
-Me ha preguntado que si yo soy un cachorro como él por qué a mí no me separan de mis papás.
La encallecida mano del cuidador se transformó por un momento en guante de seda al acariciar la cabeza del chiquillo. Un mínimo relámpago de tristeza asomó a su mirada. En la puerta del zoológico un crío de apenas diez años extendía su mano hacia los transeúntes que pasaban por el lugar.

Manuel Cubero





ALETEO por SUSANA FALCÓN


Sobrevolando insondables lejanías, horizontes ilimitados, es a veces pájaro herido, aleteando desesperado en la agonía… por momentos, el sosiego perfecto en el planear sereno… otra va en picada, el espanto acuciando sus contornos…
Su alma es un ave furtiva que habita transmutando las ausencias concebidas…
La furia de los vientos crean ecos en lo frágil de su historia, se acurruca en el nido inventado, evadiendo el sonido del gemido, que sin lograrlo, ensordece su desesperanza…
Noches oscuras, sombras creciendo en el cielo intemporal ocultando las estrellas, calladas brisas adecuando el mecer de su miedo… Negros abismos pesan en su corazón, agobiando y cegando la visibilidad de los confines luminosos… Desesperado intento de conjugar serenidad  y desgarro a la vez, en la sensibilidad de lo tortuoso del deseo…
Se va contorsionando en su revoloteo, intentando en vano que lo visceral se aquiete en la espiritualidad acorralada… En ese transcurrir de la vida, procesa conciliarse o purificarse en agitados trances liberadores… ir mudando constantemente  hasta languidecer  o desaparecer… Retomar el vuelo y seguir el viaje…
Conectarse de nuevo en el ser… arrancando heridas, abrazando nostalgias, uniendo el cielo con la tierra, acrecentando el aleteo para alcanzar la cumbre y aterrizar anhelando pisadas aterciopeladas en senderos sin huellas horadadas por otros pasos…
Reiniciarse con el universo… ser parte de un todo, sentirse perteneciente, complementada en la humanidad… aunque sea paralelamente… mintiéndose en la idea… queriendo ser alguien que existe sin existir, que vive sin integrarse… sintiéndose  un pájaro lacerado en su mundo sin consuelo…
Transformarse… batiendo alas… creyendo que en el intento irreal del vuelo, se puede escapar de lo irrecuperable…
Susana Falcón


DESTACADOS DE MARZO




EN UN EXTRAÑO LUGAR por ANDRÉS GRENOUILLE




Aquí la luz del sol es fluorescente,

El suelo es de rígido metal

Y el frío es insoportable.


Él va y viene y yo lo sigo sin moverme,

Él viene y va y yo lo acecho en las esquinas,

Esperando que en el vaivén de sus manos

Pueda yo  aferrarme a sus dedos con los míos

Y en un salto antinatural llevarlo conmigo a las nubes.


Hace un frío medular aquí,

Mis manos frías, mis pies fríos,

Mi rostro ausente, mis dientes de cristal,

¡Qué frío maldito el que hace!


En las nubes reposa ese señor y sus querubines,

Devorando vida y bebiendo palabras.

Él y yo asaltaremos la orgía,

Sodomizaremos a los concubinos alados

Y ese señor llorará…

Pues él y yo fuimos querubines alguna vez,

Pero las alas se corroen al ardor de la realidad.

Ahora señor: ¡Mastúrbanos, bésanos con devoción!

Tus felaciones, señor, son sentencia ejemplar.


Aquí las voces tienen filo,

Los pájaros son de papel,

Mis manos tiemblan

Y el orgasmo es fantasma omnipresente.


Él y yo somos ángeles jubilados,

Somos dioses déspotas,

Con nuestras pupilas dilatadas,

Con calosfríos escarchados,

Con veneno en la lengua

Y ese señor echado cerca a nuestros pies.


El frío no se va, no se irá,

Y el caos brilla en las miradas,

Los querubines cantan ya libres,

Los moribundos celebran sus contradicciones

Y él y yo, montando dos pegasos briosos,

Contemplamos la fiesta.



ANDRÉS B. GRENOUILLE




NOSTALGIA Y ETERNIDAD por ÉRIKA PALOMO



Hoy no llegaste como siempre. No cruzaste la puerta sonriendo mientras me alegrabas la vida con tu voz. Pero yo te esperé, como si eso bastase para que regresaras.

Eran las seis de la tarde, la hora a la que solías llegar a casa. El salón dormitaba en penumbras. Yo estaba tirada en el sofá. Perdí la vista en la puerta, derrotada. El rugido del segundero del reloj se me antojaba tus pasos armoniosos aproximándose más y a más a mí. Cerré los ojos y creí notar tu cálido aliento en mi cuello. Luego desperté.


Alguien se había acercado a la puerta y llamaba. No me importó. No eras tú. Tú tenías la llave de casa y nunca llamabas a la puerta.

Te esperé. Te esperé. Te esperé…

Cuando se me figuró que había pasado una eternidad, miré el reloj: eran las nueve de la noche. Por fin me sumí en la realidad de tu ausencia. Entonces lloré.

Volvieron a llamar a la puerta, esta vez con más insistencia que la anterior. Tampoco eras tú. No era tu forma de llamar cuando te olvidabas las llaves en casa. No era nada y nada tenía sentido si tú no estabas.

No podía apartar la mirada del reloj. Una voz femenina y familiar pronunció mi nombre desde el otro lado de la puerta. No era tu voz. Ni tu forma de llamarme. No eras tú. No podía apartar la mirada del reloj.

Minutos después la voz me avisó de que si no salía, ella entraría. No hice caso. No podía apartar la mirada del reloj.

Alguien abrió la puerta. Pero, de nuevo, no eras tú. No era tu forma de abrir la puerta. No podía apartar la mirada del reloj.

Escuché unos pasos que no era tuyos —porque aquella no era tu forma de caminar—, que se aproximaban hacia mí. Una figura difusa se interpuso entre el reloj y yo.

—No ha vuelto y no volverá —murmuró mi hermana, agachada delante de mí, mientras me acariciaba la mejilla y observaba los cuencos oscuros y vacíos que tenía por ojos.

Fueron las palabras más tristes que habría de escuchar en la vida; no porque no fueran tus palabras o tu voz o tu acento… si no porque era cierto: no habías vuelto y no volverías.

Recordé el último día en que te vi. Yacías tumbada en el suelo. Yo estaba a tu lado, de rodillas, sujetándote la mano. No dijiste adiós porque no hacía falta, ¿qué necesidad había de amargar el poco tiempo que nos quedaba juntas con palabras tristes, si las dos sabíamos que era una despedida?

El doloroso recuerdo de unas manchas rojas y tus ojos tiernos clavados en los míos, me devolvió a la realidad. Me aferré a los brazos de mi hermana y me deshice en llanto.

—No te me escapes, por favor —te había susurrado aquella última tarde.

Pero tú solo fuiste capaz de sonreír y cerrar los ojos.


ÉRIKA PALOMO



MARIPOSAS EN EL RÍO por EDGARDO BOITEUX


La historia es de una niña que abría un cajón y encontraba un poema y lloraba de emoción y felicidad, pero como lloraba lágrimas de perlas, luego las juntaba para hacerse un collar y lo colocaba en una cajita con forma de corazón. La cajita suspiraba con ritmos parecidos a los latidos. Al ver su cajita la niña tenía la sensación que le sonreía.

Un día la niña fue a abrir la cajita de recuerdos y vio salir volando una mariposa, pero no encontró sus joyas.

No entendía nada, primero pensó que alguien se las había robado. Después pensó en la mariposa y cómo pudo entrar allí... un lugar secreto, sagrado.

Recién entonces comprendió... la mariposa, la bella mariposa estaba hecha de todos los recuerdos y querían ver la luz, sentir el aire fresco de las tardes de verano.

Corrió detrás de su mariposa, llegó hasta las piedras bañadas por el agua cristalina y fresca del río y el asombro le erizó la piel.

La costa estaba llena de mariposas entre las plantas y las flores. ¿Serían todas ellas los recuerdos felices de tantas personas?

Entonces se dejó caer entre la hierba fresca con el sol justo en la cara que tuvo que entrecerrar los ojos y vio su mariposa posarse en su blusa, la amó y rió y lloró de alegría.

Las alas mágicas se montaron en la brisa de esa tarde para ir junto a las demás y volaron al cielo formando un gran arcoiris que jamás olvidará.

La niña soñó un nuevo poema y el poema nuevo soñó con ella, porque los poemas que nacen de los sueños no duermen en los cajones.


EDGARDO BOITEUX



BELLA, MI GAVIOTA por JULIA DEL PRADO MORALES




     A ESA PRINCESA DE CORTE FATUA, 

     LAS OLAS EN SU SONIDO  DE CASITAS DE TRITONES

     NO LOGRABAN ARRULLARLA; SÓLO UNA PLUMA

     LE PRODUCÍA  UN LIGERO COSQUILLEO, EN SU FRÍO PÁRAMO.


    CUBRIÓ SUS HOMBROS CON SU CHAL NEGRO

    EN PLAYA DESIERTA, SABOREO ESA TARDE

    CON VINO Y SANGRÍA, HIZO ADEMANES EN REDONDO;

    ABRAZO SIN MÁS LA TIERRA.

  

    Y POCO A POCO, LENTAMENTE, SIN PREMURA

    INGRESÓ A LA MAR DESNUDA,

    YA NO CABÍA MÁS EN ELLA SU ÚLTIMO AMANTE 

    QUE UN DIA LA LLAMÓ:"BRISA, BELLA, MI GAVIOTA".



     JULIA DEL PRADO MORALES



DESTACADOS DE FEBRERO


ESCRIBIR UN POEMA por FERNANDO TORRES VICO

Lo primero, sin duda

es contener
este nerviosismo
que es un gigante
o un molino.
Después escuchar
la sonoridad
de la noche
como un gran estruendo
en el vacío,
acercándome sentimientos
perfumados
de romero y tomillo.
Luego está el verso,
ese verso preliminar,
convicto de pasión,
refinado, renovado y limpio.
Y el poema
va adquiriendo
visión panorámica,
inmensidad, vastedad,
como un amanecer
en tus brazos,
mi amor.
El poema va espaciándose
tranquilo
bajo un cielo enrarecido
mientras
las palabras, el verbo,
algo espectral
va haciendo
su camino.
Y eso es todo
quizá alrededor de las ideas
se ciernen
miradas cautivas.


FERNANDO TORRES VICO

TRAMO VI por GRACIELA ALFONSO




















Pájaro extremo, lleno de luz,

en tu sorda cárcel
cantas a la vida,
prisionero en tu libertad
con tu salvaje melodía.

También extrema en la soledad,
voy rompiendo cadenas
y perfilando las estatuas
que mudas, transitan por el camino.

Extrema en mi libertad,
vuelo sin alas
hacia el estatismo subyugante
de encontrar un cielo profundo,
para evadir nuestras prisiones.

                        
GRACIELA MARTA ALFONSO

SED DE DESTINO... por NINFA DUARTE


Me queda una metáfora por regalar,

que tiene visos de imposible
y una recatada audacia encogida;
ruda inspiración… que
vuela oteando cimas, buceando
misterios tierra adentro,
en esta nuestra América agreste;
voy hurgando paisajes
con mirada artera y espíritu audaz…

Me instalo en el campo sediento y seco
tierra colorada y pobre donde la tristeza se anida
por desnudez de lluvias y pisadas descalzas…
me puebla un deseo inmenso
de coger semillas de fe y esperanzas,
pintando el paisaje de pan…
Es una parábola al tiempo apocado ,
un augur al mañana ignoto;
hambriento de agua y niños,
arado activo en mañana de futuro ardiente…
amanecer un día, casa, comida,
escuela, zapatos, presente de risas…

Y…al abrir los ojos, el mancebo rudo
cae en picada al averno
desnudando miedos rebeldes, con el alma insaciable,
llevando el sol a cuestas, la tierra por piso
y un trozo valiente de amor…
hacia la espiga dorada, hacia la hembra morena,
y el bastardo lucero;
amor a las gotas aisladas que pueblan sus sueños
de un mañana sin hambre…
y se disipan al salir el sol,
la tierra seca de esperas sorbe la humedad
hasta dejarla sin aliento de vida...

Buscando metáforas de libertad
se pasa la vida el nativo, labriego, paisano,
hurgando matorrales en penitente rebeldía,
escarbando la tierra sin pico ni arado
y un espacio infinito hasta el ocaso lejano,
que llena con su grito de cansancio y hastío…
de futuro incierto,
de niños sin rostros,
de llantos sin lágrimas...

 Todavía queda un sitio para guardar arcanos;

busca un cuenco de madera
donde acunar estrellas para adornar la frente
del pequeño infante y tiende sus alas,
en la libre intención de volar…
con el vientre vacío de lujuria,
las mieses caídas de sed, hasta besar la tierra
en perpetua reverencia, y
una larga travesía hasta llegar al sol…
heredero de esperanzas, mirada limpia e inocente
mandioca caliente, camastro desnudo
sueño de escapar…
lejos de esta tierra seca de destino.

Su vida será un testamento de esperas y melodramas,
concupiscencias y ternuras de ángel,
dentro del carnaval ineludible que se deriva del hambre,
la sed, el cansancio, la eterna espera...
Vaga un recuerdo por mis sentires urdiendo mentiras,
cubriendo su espalda nubes peregrinas ;
y andan los caminos como alma en pena,
mojando  lloviznas, secando aguadas.

Su andar lastimero de sudores
y angustia de arado, duerme la siesta
sobre la mesa vacía…
Sembrador de presentes sin futuros,
laberinto de sueños y alboradas
con fuerza de protesta y suavidad de pregones.


NINFA DUARTE



SABOR A TÍ por MANUEL CUBERO


Lamí hasta arrancar tus dulces jugos que, libres de obstáculos, se abrían oferentes a mi placer. Mi lengua, extasiada en su caminar, me habló de goces ocultos y me transportó a los últimos rincones en que reposaba esa gota de néctar que premió mi adoración por ti. 



Mientras, ofrecías tus centros abiertos como se ofrece la más deleitosa de las frutas del paraíso. 



Ciego de pasión, obtuve de tu esencia corporal miasmas que, con sabor a primavera, reverdecieron los recuerdos de una juventud lozana e invencible. 



Hoy, días después de devorar tu cuerpo, aún queda entre mis papilas el leve recuerdo de tu dulzura. No puedo menos que preguntarme cómo es posible que un simple, popular y humilde rosco de vino sea capaz de devolverme tantos sabores de tiempos pasados.


MANUEL CUBERO


DESTACADOS DE ENERO



TÚ, MI GATO por ÉRIKA PALOMO



Delicado tigre anaranjado, afiladas garras de acero y terciopelo, te llamaron infiel, pero tú —sin ánimo de ofenderte—, cual perro doméstico, aunque de tu áspera lengua no hagas uso como él, posees la independencia y la amabilidad, la vileza y la dulzura.
Rozando el cariño de tu suave lomo, tú, mi gato, tendido sobre mi regazo; tu fina cabeza posas sobre tus patitas, rezando al cielo con tu ronroneo.
Tu pupila de Luna ilumina el firmamento, absorbiendo toda luz blanquecina y transparente, para someter tus maullidos a la pícara mirada de tus ojos dorados.
Con la cabeza siempre erguida, tú, mi gato, simple y a la vez complejo, a la par que inalcanzable, soberbio, elegante, respetuoso, orgulloso, sereno, inquieto y misterioso.
Como portador del secreto de la vida, pareces reconocer en cada momento la necesidad del alma humana; la comprendes, la compartes, y te haces o no partícipe de ella, recogiendo con tu maullido las lágrimas de tu corazón amigo.
Y cuando te llamo en soledad, lo escucho a lo lejos; bajo tu pisar silencioso, queda el eco de un susurro, un cascabel: eres tú, mi gato.
ÉRIKA PALOMO



CUANDO ESTOY TRISTE por FERNANDO TORRES VICO


Cuando estoy triste me convierto en árbol,
primero son los brazos, las manos,
que se mudan en ramas.
Me acaricia el viento,
habla conmigo y no es de mí.
Después la tez, el cuerpo entero.
Y soy un árbol.
Un árbol que tantea
la noche, cuando
la Luna ilumina,
el bendito camino
sobre la mar.
Árbol lejano, sobre la ladera,
lejano de tu amor, desamparado de ti,
errante como una estrella.
Árbol que se obstina
en dar sombras a esas golondrinas
vestidas de boda.
No como nosotros...
A veces silencio y otra vez árbol.
Cuando estoy triste me convierto en árbol.

FERNANDO TORRES VICO

SEXO EN FLOR por VERÓNICA BOGADO


Tengo antojo de un refriego entre tus pétalos de piel,
bajo el cobertor candente de tus ojos color ámbar por soles.
Ansío el roce del canto de los labios con el polen
y que nuestras lenguas salivosas produzcan miel.
Toquemos la arena donde las semillas se siembran,
forrando a su vez de agua los volcanes siameses,
para entre gemidos estallar en lava incandescente.

VERÓNICA BOGADO


ABEDULES por SEROMA

Te buscaré.
A primera vista,
por la mañanita,
en las flores
y en la loca magia
del sueño del mar.
En los delirios
artesanales,
y en cielo rasos
de la conciencia.
Te buscaré.
Entre las sombras
de los abedules,
cuando principie marzo.
En el místico dibujo
de las setas en los troncos,
en la sembrada mansedumbre
de un río peregrino,
y en el columpio de nubes
que pende del arco iris.
Te buscaré.
Hasta el inesperado encuentro
con el fin de espera,
en el estuario de las  mariposas,
donde quisiera ser tu sombra
lejos de toda fragancia amarga.

SEROMA



RESURRECCIÓN por LUIS MARÍN IBAÑEZ

Las olas se clavan
—en el pecho—
simulando un regreso de altas pedrerías
y las rosas muestran el primer
—aroma—
que las manos abrazaron junto al mar


         Las estrellas no cesan
                          de tocar el violonchelo
                                             multiplicando la hojarasca
                                                               de los almendros en flor


Hay suspiros ocultos
que han dejado de llorar
y la luna vestida de novia
lanza miradas
rompiendo el sudor de las batallas


         Es como si el último tren
                         se posase en los cabellos
                                         como si el regio manantial
                                                               ya no tuviese los brazos  
                                                                         —en cruz— 



                                                                       Luis Ángel Marín Ibáñez          




DESTACADOS DE  DICIEMBRE


PAJARITO DE PAPEL por ANY CARMONA



Pajarito de papel
¡qué liviano eres!
Gira, gira.
Vuela, vuela.
Ave de juguete
de papel glacé.

Más rápido,
más alto.
¿Dónde estás?
La brisa te ha elevado,
el viento te llevó.

Voy detrás tuyo
por el cielo a volar.
No puedo alcanzarte,
salto y te quiero agarrar.
Pero te vas lejos,
pajarito de papel.
El viento sopla.
Ven, ven,
¡Uy!...¡No te veo más!


ANY CARMONA

POESÍA de ANDRÉS B. GRENOUILLE



















Amor mío:


Me puedo valer del lenguaje,

Mazacote de mutaciones amorfas del sentir.
Me puedo valer de fono-cosas,
De silbidos masticados y lamidos,
De respiraciones fracturadas…

Pero es oficio terco e infructuoso,
Cuota de una deuda eterna,
Un intento siempre pobre,
Múltiples efectos de una sola verdad.

Por eso es mejor que te invite,
Mi amado alquimista,
A callar la bulla torpe con un beso
Y dejarnos embargar por el silencio cierto
Y no existir más, sólo ser beso
Y silencio y vos y yo y nada.


ANDRÉS GRENOUILLE

SUMISIÓN por DEB STOFEN















Con bronca y armado hasta los dientes
se lanza a batallar terreno firme
hiere hondo y no le importa nada
hace     deshace   toma lo que quiere
               ¡La vence!
no encuentra resistencia   ni sombras del hastío
se yergue     
               cabalga sin montura
se cree dueño
               doblega su cordura
dueño como si nada o nadie trabara su camino
ella aprieta la crin de su cadera
conoce su sed y le abre paso al cauce
              ¡Que beba!
              ¡Qué se empache!
bebe   mientras bebe sabe   debe estar tranquilo
quieto    
              como si la guerra hubiera terminado
quieto    
              abrazado a su costado
ella sueña que vive
que vive relajada de tanta muerte
sueña       
             bañada en su cálido río
pasan las horas ingratas
la oscuridad soborna al día
            se va la niña
que sueña que vive relajada de tanta muerte
            se va la niña
                        tras la mujer el hombre
                                                       y detrás del hombre
                                                                                 el día.


DEB STOFEN



CALI FEBRIL cuento de ANDRÉS B. GRENOUILLE:





Hace frío en la mañana y el loco sin cobija se revuelca en su miseria buscando el cosito que ya se fumó; los pelados en sus ciclas reparan al transeúnte desde la gorra hasta las suelas sin disimulo, si vale la pena el brinco, como arañas saltarinas aterrizan en la acera con navaja en mano y soltando improperios untados de saliva y nombrando venéreas que ni la medicina conoce, despropian al caminante de todo objeto que sea posible vender en el centro; en el centro no piden factura, ni especificaciones, ni la caja original y pagan bastante mal, es por eso que antes de subir por la trece para vender el premio del atraco, es mejor que sean varios los artículos para la oferta, lo bueno es que en el centro casi nunca se siente el frío, pues es como si estuvieras parado en el lomo de un perro rabioso que se quema de fiebre.
La ciudad entera delira enferma, alucina todo el tiempo y se sacude enloquecida, como esa vez que aquel muchacho se bajó embalado de su moto y atracó a ese hombre que le entregó todo sin rechistar, nadie pensaría que tal trámite fuese un atraco si no estuviera visible la pistola que temblaba en la mano del muchacho. Todavía me estremezco cuando recuerdo la fluidez de los movimientos de ese viejo con cara de palo, que no preguntó, no se resistió a las demandas del muchacho y le entregó todo lo que tenía en los bolsillos; Ya cuando el atracador montaba su moto, el hombre se sacó de atrás un enorme revolver calibre 45 y le propinó dos certeros disparos en la nuca, pobre muchacho, si tan solo alguien le hubiera dicho que se trataba de Ferney y que nadie se mete con Ferney sin terminar con el cuero roto.
Hace frío en la mañana pero no por mucho tiempo, el sol del medio día es incesante, se da completo y orgulloso, sin misericordia cocina cada cuerpo que se ponga de valiente; a veces hace frío en esta calurosa ciudad, pero nadie parece preocuparse mucho por cubrirse ni siquiera cuando llueve, aún no estoy seguro del porqué, sin embargo en el momento en el que me mandé la mano al cinto y desenfundé la maquina para activarla en el pecho del pinto, pienso que con una chaqueta no hubiese sido tan fácil acostarlo, y menos con la fama del financiado.
Está chispeando agua desde el cielo, son las siete de la mañana, hace frío y Ferney está comprando el pan para el desayuno, el piloto acelera y yo agarro el tanque con los pies, las gotas me peinan los vellos de los brazos mientras desenfundo la Prieto Beretta que adquirí hace unos días para el trabajo. Uno, dos, tres, cuatro, cinco estallidos metálicos tiñen la camisa blanca de Ferney con su sangre, las nubes paran de aguarse en el instante y la gente corre sin dirección al no estar seguros de qué huyen, Ferney yace en la acera con una adolorida expresión y sus buñuelos se escapan rodando de la bolsa de papel, huyendo igual que todos.
Es tan calurosa esta ciudad que cuando llueve nadie se abriga, porque en un momento estará brillando el sol de nuevo, pellizcándonos la piel y jalándonos los vellos que recién había pegado cuidadosamente la lluvia, ha de ser que el cielo en Cali llora cada tristeza de los que alguna vez lo vieron en la mañana y le regalaron un gesto de saludo, ahora es mejor mirar hacia el suelo para no tropezar con un charco en la huida; estos caleños siempre huyendo de todo, de los tiros, de las motos, de la policía, de los gamines, de las sirenas, de Ferney, quién convulsiona con cinco hoyos en el pecho por los que muere a borbotones. Pero yo ya maté a Ferney, ahora huyan todos del cielo que quiere llorar otra vez.
ANDRÉS GRENOUILLE



EL GUERRERO cuento de LEONEL MAS:



Nací en Huelva en 1496. Fui hijo de Emanuel Pérez y Florinda Roque Pérez.

Me crié en la ciudad en la que nací hasta los quince años, momento en el cual mi padre me envió a Madrid para capacitarme y viajar al Nuevo Mundo.
A partir de los viajes de Cristóbal Colón se verificó una nueva ruta. Después de Vespucio, un nuevo continente lleno de nativos o salvajes, pleno de especias, oro y otros bienes del interés de la Corona que dispuso se debía conquistar para favorecer nuestra economía y lograr la formación de un imperio.
Lo olvidaba: mi nombre es Jorge Manuel Pérez pero eso no importa. A mis quince años, les recuerdo que fui enviado a Madrid. Fui entrenado bajo mandos de grandes generales, entre ellos Diego Velázquez de Cuellar.
Una vez terminada mi doctrina para ir al Nuevo Mundo me especialicé en la lucha cuerpo a cuerpo ya que los salvajes irían a luchar así. Una táctica muy complicada, me decían mis superiores. Terminé mi entrenamiento el 13 de Agosto de 1517, año en el que, para guerreros como yo, según me dijeron, no había grandes expediciones ni conquistas, así que regresé a mi casa.
En 1519 me enteré de que un hombre, Hernán Cortés, había sido expulsado de unas tierras en las cuales se asentaba un gran imperio indio que no podía ser doblegado por su gran poderío en la lucha. Fue cuando me llevaron desde Madrid para partir a Las Indias en una contraofensiva para acabar con ese imperio nativo.
El 31 de Octubre de 1519 partimos. Nunca había estado tan ansioso en mi vida. Teníamos quince flotas, un total de cuatrocientos hombres: íbamos a pelear.
En altamar me impresioné por las grandes olas, los terribles vientos y lluvias y, más que nada, la forma en que se movía el barco: parecía que íbamos a naufragar en medio del océano y quedar a merced de los monstruos marinos.
Llegamos a una isla en la cual ya había estado ese Colón y muchos otros, donde se encontraba Hernán Cortés. La isla se llamaba Juana o Cuba. Había sido conquistada por mi país pocos años o quizás quinquenios atrás y los frutos y comidas que poseía eran muy exquisitos. Poseía además una linda costa evidentemente muy bien cuidada y unas aguas relativamente cálidas.
Al llegar nos recibieron unos veinte soldados, quizás un poco más, que habían sobrevivido a lo que ellos llamaban la “noche triste” cuando fueron expulsados por los salvajes. Me recibieron muy impacientemente y bastante desesperados por vengarse de los malditos salvajes.
Cortés salió del campamento, nos dijo unas palabras y nos encaminamos hacia la costa del imperio que ya había sido conquistada por el capitán. La localidad se llamaba Veracruz.
Una vez allí nos rearmamos. Éramos como seiscientos hombres con diez cañones y cada uno llevaba dos mosquetes. Emprendimos nuestro viaje (a pie) para la batalla.
Llegamos a un lugar llamado Otumba. Esperaban allí unos cuarenta mil indios. Ni bien nos vieron en los alrededores, corrieron hacia la ciudad y nos atacaron desde los árboles con piedras filosas y flechas por doquier. Todos disparábamos sin cesar, con los mosquetes, contra los indios. Muchos caían de los árboles, otros luchaban hasta que eran derrotados cuerpo a cuerpo y otros corrían despavoridos y eran asesinados por la espalda: nunca me había sentido tan superior, sabía cómo pelear y estos hombres no tenían nada, sólo unas flechas que de cien que lanzaban, cinco daban en el blanco.
Avanzamos sobre la ciudad y acabamos con al menos veinte mil indios; perdimos cuatrocientos hombres, doscientos quedamos en pie, cien heridos (yo había recibido una flecha en mi brazo izquierdo).
Cortés aprisionó a un cacique (no recuerdo su nombre) y nos apoderamos de la ciudad pero decidimos seguir adelante. ¡Queríamos acabar con el maldito imperio! Fuimos atacados sucesivas veces por indígenas durante el camino hasta que Cortés negoció con unos indios llamados (poco después) Tlaxcaltecas, quienes también querían acabar con el maldito imperio.
A fines de 1520, exhaustos de tanta lucha y supervivencia, unos ciento sesenta hombres luchábamos junto al gran Cortés.
Llegaron refuerzos de España (el 13 de Agosto de 1521) y avanzamos sin interrupción al centro del Imperio (Tenochtitlán). Se produjo una gran batalla como la que había acontecido en Otumba. Nos encontrábamos en la después llamada ciudad de México. Cortés ya había estado allí y había sido expulsado; peleamos con mucha bronca y amor propio, derrotando a los indígenas, salvajes, indios, primitivos… y aprisionando a Guatimozín, el rey del Imperio.
En Otumba aprendí todos los movimientos de los salvajes y me encontré cansado. Caí desmayado en medio de la ciudad ya conquistada. Al despertar vi una ciudad totalmente cubierta de sangre y sudor y cadáveres de indígenas por todos lados, algo en lo que no me había fijado por la pasión de la batalla.
Carlos I nombró a  Hernán Cortés, General y Justicia Mayor de Nueva España y después de ocho años del fin de la batalla, Marqués de Oxaca.
Por mi parte, fui premiado, como todos mis compañeros, con muchas riquezas indígenas: oro en cantidades.
Cortés nombró a los derrotados aztecas, Traxcaltecas. Pasaron a ser nuestros vasallos y nos sirvieron durante varias décadas.
Me dieron a elegir si quedarme o volver a mi tierra. Y decidí por mi estadía en América.
Poco a poco se fueron conquistando todos los alrededores. Pronto nos dimos cuenta de que ingleses y franceses también querían tierras aquí. Surgieron rivalidades.
En 1540 Cortés volvió a España, según él, para morir en su patria.
Yo me quedé con ocho hijos (todos americanos). Cuatro de los cuales fueron fruto de las aztecas que me follé durante y después de la Conquista y cuatro de una española llamada María Gutiérrez quien vino aquí después de la colonización. Hoy, mi esposa.
Poseía yo un terreno muy grande de veintiséis hectáreas; la Colonia ya estaba establecida y el comercio era muy bueno, mis ocho hijos se encargaban junto a más de doscientos sirvientes (ciento noventa indios y veinte negros provenientes de otro continente conquistado por Portugal) de trabajar la tierra.

Para 1550, especialmente hoy, 13 de Noviembre, se me ocurrió contarles mi historia, de los grandes aztecas, de su Imperio y su derrota emprendida por nosotros. Mi misión se cumplió y espero que todos mis descendientes sigan aquí y siempre bajo el dominio de mi rey…y mi gran país, España.


LEONEL MAS

12 comentarios:

Ana Carmona dijo...

Felicito de todo corazón a los ganadores. Fue una votación en la que participaron casi todos y estos poemas recibieron igual número de votos...Besos y a seguir escribiendo!!!...Any

Ana Carmona dijo...

Destacados de Enero: me enorgullezco de los talentos que hay en este sitio. Felicito a todos los que sacaron más de un voto, lo cual no quiere decir que los demás no sean bellísimos también...Besos y a seguir escribiendo!!!...Any

Verónica Domínguez Bogado dijo...

¡Vaya sorpresa!
¡Muchas felicidades a los demás!

Verónica Domínguez Bogado dijo...

¡Muchísimas felicidades a todos los destacados de Febrero!

Anónimo dijo...

Mis felicitaciones a todos los escritores que han sido elegidos y también gracias por habernos leído,
Besos a Any y Verónica, por tener este hermoso Portal Literario,

Graciela Marta Alfonso

Anónimo dijo...

Queridos escritores : los felicito por este triunfo de ABRIL!!! Con carino...Any

Ana Carmona dijo...

Queridas escritoras: las felicito por este triunfo de Julio y gracias a quienes votaron mi obra...Besos a todas...Any

Ana Carmona dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ana Carmona dijo...

FELICITO DE TODO CORAZÓN, A LOS GANADORES DE AGOSTO. GRACIAS POR VOTAR MI OBRA ¡LOS QUIERO!...ANY

Ana Carmona dijo...

¡Felicito a los Destacados de Septiembre!! Son los que sacaron más de un voto...Besos a todos/as...Any

Ana Carmona dijo...

Felicito sinceramente a los Destacados de Octubre ¡Adelante escritores!Besos, cariños y abrazos...Any

Ana Carmona dijo...

MIS MÁS SINCERAS FELICITACIONES A TODOS LOS DESTACADOS DE NOVIEMBRE Y DICIEMBRE DE 2012 ¡ADELANTE, A SEGUIR ESCRIBIENDO!!...ANY